Inicio MEDIO ORIENTE ¿Por qué la mayoría de los israelíes judíos apoyan la pena de muerte para los terroristas? – Análisis

¿Por qué la mayoría de los israelíes judíos apoyan la pena de muerte para los terroristas? – Análisis

Por Gustavo Beron
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Itongadol/Agencia AJN.- Durante años, las encuestas en Israel han mostrado una amplia mayoría entre los israelíes judíos a favor de la pena de muerte para terroristas. Después del 7 de octubre, esa mayoría no desapareció; en algunos estudios incluso aumentó. El punto central, sin embargo, es la continuidad. Estos datos sugieren que esa postura ya existía y que la masacre la intensificó, en lugar de crearla.

Ese patrón se repite en varias encuestas. En julio de 2017, el Israel Democracy Institute encontró que el 70% de los israelíes judíos apoyaba la pena de muerte para terroristas condenados por asesinar a civiles israelíes por motivos nacionalistas, mientras que el 66% la respaldaba en casos de asesinato de soldados.

Más adelante, la serie PDRD/LIBRES de la Universidad Reichman registró niveles de apoyo del 61,5% en septiembre de 2023, 67,3% en noviembre de 2023 y 64,9% en marzo de 2024 para aplicar la pena de muerte a terroristas condenados por asesinato.

Luego, en noviembre de 2025, una encuesta “On the Agenda” de Mashav encontró un 81% de apoyo entre el público judío a la ejecución de terroristas Nukhba condenados. La cifra exacta varía según el momento y la formulación de la pregunta, pero la mayoría subyacente se mantiene estable.

Aun así, estas encuestas no están haciendo exactamente la misma pregunta. El sondeo del IDI de 2017 se refería a terroristas que asesinaron israelíes. La serie de Reichman siguió la opinión general a lo largo del tiempo. La encuesta de Mashav se centró específicamente en los terroristas Nukhba, la fuerza de Hamás identificada en Israel con la masacre del 7 de octubre.

Esa formulación tiene una carga emocional particular. Apunta a una atrocidad específica, no a una doctrina legal general. Por eso, el 81% debe interpretarse con cautela: refleja la intensidad del sentimiento asociado al 7 de octubre, no necesariamente un nivel uniforme de apoyo en todos los escenarios posibles.

Las diferencias internas son tan reveladoras como la mayoría general. La encuesta de Mashav mostró un apoyo especialmente alto entre los encuestados del sector nacional-religioso y más bajo, aunque todavía significativo, entre los seculares. Desde fuera de Israel, puede asumirse que esta postura está limitada a colonos, religiosos conservadores o la extrema derecha ideológica.

Sin embargo, los datos no respaldan esa idea. El apoyo se extiende mucho más allá de esos grupos, aunque su intensidad varía entre distintos sectores.

Cómo distintos sectores de la sociedad israelí ven la pena de muerte

Estas diferencias reflejan características más profundas de la sociedad israelí. El término “nacional-religioso” en Israel no equivale directamente a “conservador religioso” en Estados Unidos. Generalmente describe a un sector que combina observancia ortodoxa, compromiso sionista, servicio militar y una visión más firme en materia de soberanía y seguridad.

Los israelíes seculares suelen compartir algunos de esos instintos de seguridad, aunque los expresan desde un marco más institucional y cívico que religioso. Los haredim (ultraortodoxos) constituyen otro grupo distinto, con una agenda más centrada en la autoridad rabínica, la educación y las exenciones del servicio militar. Estos sectores a veces votan juntos y a veces no, y las encuestas reflejan esa estructura compleja.

Esto ayuda a explicar por qué la opinión pública israelí puede parecer contradictoria desde el exterior. Un votante puede apoyar la pena de muerte para terroristas y, al mismo tiempo, dudar de que tenga un efecto disuasorio. Esa división aparece claramente en una encuesta del INSS de diciembre de 2025, que mostró a la población dividida: el 50% consideró que la medida no disuadiría a los terroristas, mientras que el 46% opinó que sí. Entre los votantes de la coalición, la confianza en el efecto disuasorio era mayor.

Entre los votantes de la oposición, el escepticismo era más fuerte. Es decir, apoyar la ley no implica necesariamente creer en su efectividad práctica. También puede reflejar enojo, una demanda de justicia, el temor a futuros intercambios de prisioneros o la necesidad de una resolución definitiva.

Esta distinción es familiar en Israel. Durante décadas, los israelíes han vivido el terrorismo como una realidad recurrente, no como un shock aislado. Atentados suicidas, tiroteos, apuñalamientos, ataques con cohetes y acuerdos de intercambio de rehenes han moldeado el instinto público. Muchos han aprendido a desconfiar de teorías simples sobre la disuasión. Pueden apoyar un castigo severo mientras dudan de su impacto real en la conducta de los grupos armados.

Otro punto importante es la diferencia entre “israelí” e “israelí judío”. Algunos de los datos más contundentes se refieren específicamente a encuestados judíos, no a toda la población israelí. No es un detalle menor. Los ciudadanos árabes de Israel forman parte de la vida pública y del electorado, pero no abordan el sionismo, el poder militar y el 7 de octubre desde el mismo punto de partida histórico y emocional que la mayoría judía. Cuando se habla de “opinión israelí”, esta diferencia puede alterar significativamente la interpretación.

La Knesset aprobó la ley el lunes, tras meses de debate. Ese paso legislativo no implica consenso total, pero sugiere que muchos legisladores consideran que la medida tiene una legitimidad amplia dentro del electorado judío, especialmente después del 7 de octubre.

Para los observadores fuera de Israel, también es importante no trasladar automáticamente las categorías políticas estadounidenses. En Estados Unidos, el apoyo a la pena de muerte suele analizarse en términos de crimen y castigo.

En Israel, el debate se da en otro marco, atravesado por el terrorismo, la guerra, la toma de rehenes y la percepción —muy extendida en el público judío— de que una condena a cadena perpetua no siempre es definitiva en una región donde los prisioneros han sido liberados repetidamente en intercambios.

El error más común es interpretar estas encuestas como prueba de un cambio simple en una sola dirección. En realidad, los datos muestran una historia más compleja: una mayoría estable que ya existía antes del 7 de octubre, una intensificación tras la masacre y diferencias claras entre sectores y posiciones políticas.

También muestran que el apoyo al castigo y la creencia en la disuasión son cuestiones distintas. Esa diferencia permite entender la realidad israelí con mayor precisión que cualquier cifra aislada.

Autor: Zvika Klein

Fuente: The Jerusalem Post

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