Itongadol/Agencia AJN.- Los países del Golfo enfrentan en la actual guerra no solo la amenaza directa de misiles y drones provenientes de Irán, sino también la actividad de grupos aliados de Teherán, como Hezbollah y milicias chiitas que operan desde Irak.
En este contexto, Kuwait anunció el desmantelamiento de una célula vinculada a Hezbollah el 16 de marzo. Según las autoridades, el grupo estaba integrado por 14 ciudadanos kuwaitíes y dos libaneses, y tenía como objetivo desestabilizar el país, generar caos y alterar el orden público. Durante los operativos se incautaron armas, drones, equipos de comunicación y banderas de organizaciones terroristas.
Días después, el Ministerio del Interior kuwaití informó una segunda ola de arrestos: otras 10 personas presuntamente ligadas a Hezbollah y entrenadas en el extranjero. Las autoridades advirtieron que actuarán con firmeza contra cualquier intento de socavar la seguridad nacional o colaborar con organizaciones terroristas.
Por su parte, Emiratos Árabes Unidos aseguró haber desmantelado una red terrorista vinculada tanto a Hezbollah como a Irán. Según sus servicios de seguridad, los detenidos intentaban explotar la economía y las instituciones civiles con fines subversivos. El gobierno emiratí advirtió que cualquier injerencia externa será respondida con dureza.
Tras estas acusaciones, el Ministerio de Exteriores de Líbano condenó la presunta implicación de Hezbollah en un complot contra los Emiratos y expresó su disposición a colaborar en la investigación. El canciller libanés, Youssef Rajji, es conocido por su postura crítica hacia el grupo.
Sin embargo, Hezbollah negó de forma categórica todas las acusaciones. En un comunicado, aseguró no tener presencia en los Emiratos ni en ningún otro país bajo ningún tipo de cobertura, y calificó las denuncias como intentos de dañar su imagen. También criticó la rápida reacción del gobierno libanés.
La tensión diplomática continuó cuando el presidente libanés Joseph Aoun mantuvo una conversación telefónica con el mandatario emiratí Mohammed bin Zayed Al Nahyan. Durante el diálogo, Aoun condenó los ataques contra los Emiratos y apuntó contra “elementos partidarios” dentro del Líbano, en aparente referencia a Hezbollah. Por su parte, el líder emiratí pidió el cese de los ataques israelíes en territorio libanés.
En paralelo, Arabia Saudita también expresó preocupación por la influencia iraní en la región. El canciller Faisal bin Farhan advirtió sobre el rol de las milicias proiraníes en Irak, en particular las Fuerzas de Movilización Popular, a las que acusó de operar tanto dentro de Irak como contra países vecinos.
Aunque estas fuerzas son consideradas formalmente parte del aparato de seguridad iraquí, diversos países de la región sostienen que varias de sus facciones responden directamente a Teherán, lo que incrementa la preocupación por una expansión del conflicto más allá de los frentes tradicionales.

