Itongadol/Agencia AJN.- El gasto de guerra de Israel alcanzó unos 15.000 millones de dólares tras seis semanas de combates, lo que aumenta la presión sobre el presupuesto de 2026 y apunta a un cambio hacia un compromiso militar de largo plazo por parte del Estado judío.
De acuerdo con un informe publicado por Calcalist, el ataque israelí contra Irán del 28 de febrero, que inicialmente buscaba un cambio de régimen en la República Islámica, terminó convirtiéndose en una guerra prolongada en lugar de producir el resultado esperado.
Como consecuencia de esto, se incrementaron los costos rápidamente y se hizo más visible la presión del gasto militar sobre la economía.
El sector de defensa de Israel ya solicitó unos 39.000 millones de shekels (12.500 millones de dólares) para sostener las operaciones en curso. Además, se espera que haya solicitudes presupuestarias adicionales, lo que significa que el costo militar total podría aumentar aún más para 2026.
Mientras tanto, el gasto relacionado con el ámbito civil sigue creciendo. El número de reclamos de compensación por daños materiales presentados alcanzó unos 26.000.
Se estima que el total de compensaciones a pagar por estos reclamos oscila entre 1.000 millones de shekels (318 millones de dólares) y 1.500 millones de shekels (477 millones de dólares).
Según el reporte, esos pagos se cubrirán con el fondo de compensación, gran parte del cual ya fue comprometido.
Sin embargo, se indicó que la principal carga financiera proviene de los programas estatales de apoyo destinados a mantener a flote a las empresas. Las subvenciones otorgadas por pérdidas de ingresos ya alcanzaron miles de millones de shekels.
A su vez, el gasto civil total relacionado con la guerra supera los 8.000 millones de shekels (2.600 millones de dólares), lo que eleva el costo total del conflicto, junto con los gastos militares, a unos 47.000 millones de shekels (15.000 millones de dólares).
El informe afirmó que, si bien hay señales de una recuperación parcial de la actividad económica, muchas empresas siguen operando por debajo de su capacidad.
Además, algunas compañías están reduciendo deliberadamente su actividad para poder acceder a compensaciones, ya que deben demostrar una caída de al menos el 25% en sus ingresos.
En este contexto, un alto funcionario del Ministerio de Finanzas de Israel declaró: “Por el momento tenemos cierto margen de seguridad, pero sería mejor que la guerra terminara rápidamente”.
El funcionario, que permaneció anónimo, advirtió que, si los combates continúan, el presupuesto de 2026 podría necesitar ser revisado.
El reporte concluyó que una guerra prolongada podría aumentar aún más la carga financiera, al añadir presión tanto sobre las reservas presupuestarias como sobre la estabilidad económica general.

