Itongadol/AJN.- La “Fundación del Patrimonio Judío de Siria” se convirtió oficialmente en la primera organización judía registrada legalmente en el país, con el objetivo de restaurar lo que queda del patrimonio judío en Siria y, quizá, ir más allá mediante la reapertura de sinagogas destruidas a causa de la guerra y la organización de visitas religiosas periódicas en un país donde la presencia de esta minoría religiosa, que en el pasado fue numerosa, ha disminuido drásticamente.
Esta semana, un grupo de judíos sirio-estadounidenses registró la organización no gubernamental en Siria.

Entre ellos se encuentra Henry Hamra, uno de los fundadores de la nueva iniciativa, nacido en Siria pero que emigró con su familia a Nueva York en la década de 1990 y lleva más de 30 años fuera del país.
Hamra regresó a Siria cuatro veces desde la caída del régimen del entonces presidente sirio Bashar al-Assad en diciembre de 2014, como parte de delegaciones organizadas por la “Fuerza de Tarea de Emergencia Siria”, un grupo de presión que se oponía a Assad y que ahora busca construir vínculos más estrechos entre Washington y el nuevo gobierno sirio.
Henry es hijo de Yosef Hamra, quien fue el último rabino en abandonar Siria debido a las restricciones impuestas por el entonces régimen derrocado de Assad sobre los judíos en esa época.
Según Rami Abdul Rahman, director del Observatorio Sirio de Derechos Humanos, Hamra y otro rabino también visitaron Damasco y Alepo, donde se preparó para ser entregada a sus manos una sinagoga de Alepo que había estado cerrada durante décadas.
Abdul Rahman añadió a la cadena “Al-Hurra” que “la información existente confirma que actualmente no hay judíos en Alepo, pero la apertura de la sinagoga allanará el camino para la organización de visitas de turismo religioso al lugar”.

Señaló que “actualmente se están llevando a cabo gestiones en Damasco y Alepo para entregar sinagogas a los judíos, y se espera que el próximo paso sea en Qamishli”, donde también existen sinagogas judías.
En declaraciones a la agencia de noticias AP el viernes, la ministra de Asuntos Sociales de Siria, Hind Kabawat, afirmó que “los judíos de Siria son una parte integral del tejido sirio”, y añadió que “nuestro país es un mosaico de civilizaciones, religiones, sectas y pueblos diversos”.
Kabawat explicó que la creación de la “Fundación del Patrimonio Judío de Siria” representa “un paso con el que mostramos al mundo que Siria es tolerante y que todos son iguales ante la ley”. Agregó: “Damos la bienvenida al regreso de los judíos de Siria a su país”.
Algunas de las sinagogas que Hamra visitó resultaron dañadas durante la guerra civil de 14 años, y sus objetos fueron saqueados. Incluso las sinagogas que permanecieron relativamente intactas, incluidas algunas en la Ciudad Vieja de Damasco cerca de su antiguo hogar, sufrieron años de abandono.
Hamra declaró a la agencia de noticias AP que “hay muchos daños y mucho trabajo por hacer”, y añadió: “Pedimos al gobierno que nos ayude y nos otorgue la autoridad para limpiar todo y devolver la situación a su estado original”.
La comunidad judía en Siria contaba con aproximadamente cien mil personas a comienzos del siglo pasado.
Una ola de emigración comenzó en esa época y se aceleró con la creación del Estado de Israel en 1948, cuando los judíos de Siria enfrentaron crecientes tensiones y restricciones a su libertad de movimiento.

