Inicio MEDIO ORIENTE El petróleo, factor clave en la guerra con Irán: cómo impactan los precios en el conflicto

El petróleo, factor clave en la guerra con Irán: cómo impactan los precios en el conflicto

Por M S
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Itongadol/Agencia AJN.- Durante los primeros diez días de la guerra, el mercado petrolero reaccionó con relativa calma. Sin embargo, los ataques contra las instalaciones energéticas en el Golfo provocaron un fuerte aumento de los precios y reavivaron el debate sobre el impacto del conflicto en el suministro mundial de energía.

Uno de los temas centrales en el debate sobre la guerra con Irán es el comportamiento de los precios del petróleo y cómo estos influyen en las perspectivas del conflicto y en el futuro energético mundial. Un análisis de lo ocurrido en el mercado durante los primeros diez días de guerra permite entender tanto las reacciones iniciales como los posibles escenarios a corto plazo.

El inicio

En los primeros días del conflicto, los mercados reaccionaron con relativa indiferencia. Los precios del petróleo aumentaron alrededor de un 8%, un movimiento que reflejó que los operadores ya contemplaban la posibilidad de una crisis de este tipo.

Esta reacción moderada se explicó por un leve aumento previo al estallido de la guerra y por la percepción de que Estados Unidos contaba con una estrategia clara y la capacidad militar para alcanzar sus objetivos.

Incluso el cierre del Estrecho de Ormuz tuvo un impacto limitado en el mercado: los precios del petróleo subieron apenas entre un 2% y un 3% tras los informes sobre varios petroleros atacados por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC, por sus siglas en inglés).

El “día del juicio”

En Teherán existe desde hace tiempo la convicción de que las únicas posibilidades de supervivencia del régimen pasan por infligir grandes pérdidas al ejército estadounidense —algo prácticamente imposible sin una operación terrestre— o provocar un fuerte aumento de los precios del petróleo que obligue a Washington a volver a la mesa de negociaciones.

Al comprobar que ni el inicio de la guerra ni el cierre del Estrecho de Ormuz habían generado ese efecto, Irán decidió utilizar lo que algunos analistas denominan su “arma del día del juicio”: ataques masivos contra instalaciones de petróleo y gas en países del Golfo, incluidos Irak y Omán.

Estos ataques provocaron el fuerte aumento de precios observado en los últimos días. El mercado reaccionó con sorpresa tanto por la magnitud y eficacia de las operaciones como por el hecho de que el régimen iraní atacara infraestructuras energéticas de países que hasta ahora mantenían relaciones relativamente cercanas con Teherán. También generó interrogantes la incapacidad de Estados Unidos para evitar daños significativos en sectores energéticos clave de la región.

Ataques a instalaciones petroleras iraníes

El 7 de marzo, Israel llevó a cabo una serie de ataques masivos contra reservas de petróleo en Irán, una decisión que sorprendió a muchos analistas, ya que hasta ese momento tanto Washington como Jerusalem habían evitado golpear directamente la infraestructura petrolera iraní.

Al día siguiente comenzaron a circular informes según los cuales Estados Unidos estaba descontento con estos ataques. Incluso el senador Lindsey Graham, uno de los políticos estadounidenses más cercanos a Israel, criticó públicamente la operación.

Sin embargo, los observadores recuerdan que en numerosas ocasiones las aparentes tensiones entre Estados Unidos e Israel forman parte de especulaciones mediáticas o de dinámicas de presión política y comunicación estratégica frente a adversarios comunes.

La respuesta del G7

Para contener el aumento del precio del petróleo, Estados Unidos y otros países del G7 estudian liberar hasta 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas.

Antes del conflicto, aproximadamente 20 millones de barriles de petróleo atravesaban diariamente el Estrecho de Ormuz. En términos simples, las reservas que planean liberar los aliados podrían compensar cerca de 20 días de interrupciones en el suministro provenientes de la región.

Tras el anuncio, los precios del petróleo cayeron de inmediato alrededor de un 10%. Si los países del G7 logran cubrir rápidamente el déficit del mercado, el valor del crudo podría continuar descendiendo.

Perspectivas

Según este análisis, la decisión estadounidense no resolvería el problema de fondo, sino que otorgaría a Washington y a sus aliados unas tres semanas adicionales para asegurar el flujo de petróleo desde el Golfo.

Entre las posibles medidas se encuentra el envío de más grupos de portaaviones al Estrecho de Ormuz, lo que permitiría a la flota estadounidense escoltar petroleros y garantizar el transporte de crudo desde el Golfo Pérsico.

El aumento del precio del petróleo fue históricamente una de las principales herramientas estratégicas del régimen iraní para preservar su poder. Aunque Teherán logró en parte ese objetivo, Estados Unidos aún dispone de instrumentos económicos y militares que podrían neutralizar esta última carta del régimen en un escenario extremo.

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