Inicio MEDIO ORIENTE El Ejército libanés planea confiscar armas en los campos de refugiados palestinos del país

El Ejército libanés planea confiscar armas en los campos de refugiados palestinos del país

Por M S
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Itongadol.- El Ejército del Líbano comenzará esta noche a confiscar armas en los campos de refugiados palestinos de Al-Buss y Burj al-Barajneh, situados cerca de Tiro y Beirut, respectivamente, según informaron diversos medios de comunicación libaneses.

Cabe destacar que estos campos se crearon en 1948, cuando los refugiados palestinos llegaron al Líbano. A lo largo de los años el control de los campos estuvo, de facto, a cargo de los grupos armados palestinos, sin que las autoridades libanesas tuvieran autoridad alguna sobre ellos.

La medida forma parte de un esfuerzo más amplio del Líbano por garantizar que todas las armas estén en manos exclusivas del Estado, con el objetivo principal de desarmar a Hezbollah, detallaron los reportes.

Asimismo, los informes en el Líbano señalaron que la decisión se produce como consecuencia de la cooperación entre la Autoridad Palestina y el Gobierno libanés.

Si bien la Autoridad Palestina no tiene control directo sobre los campos de refugiados, mantiene cierta influencia sobre ellos debido a la identidad palestina de sus residentes.

La resolución del Ejército libanés marca un cambio significativo en la política de seguridad del país, ya que hasta el momento las fuerzas armadas habían evitado ingresar en los campos palestinos para no generar fricciones internas.

Sin embargo, tras el aumento de la violencia registrada en los últimos meses, con enfrentamientos entre facciones rivales, se aceleró la determinación de intervenir.

En ese sentido, analistas sostienen que el desarme parcial de los campos podría reducir la influencia de grupos radicales. No obstante, advierten que la medida podría también desatar resistencia armada, y que podría esperarse una reacción de las facciones palestinas asentadas en la zona.

Por su parte, múltiples organizaciones de derechos humanos expresaron preocupación por el impacto que la operación pueda tener en la población civil, remarcando que los campos albergan a decenas de miles de refugiados, muchos de ellos en condiciones precarias y con acceso limitado a servicios básicos.

En este marco, estas organizaciones pidieron a las autoridades libanesas que garanticen que las operaciones se lleven a cabo respetando las normas internacionales de protección a civiles. Además, hicieron un llamado a la comunidad internacional para que supervise el proceso, con el objetivo de evitar un agravamiento de la crisis humanitaria.

En paralelo, fuentes diplomáticas en Beirut indicaron que Estados Unidos y varios países europeos siguen de cerca el desarrollo de la iniciativa. El motivo principal radica en la posibilidad de que este procedimiento sea un primer paso hacia una confrontación directa con Hezbollah.

De hecho, la mención a la organización terrorista libanesa -que cuenta con el respaldo de Irán- como propósito final del plan refleja la complejidad política que enfrenta el Gobierno libanés. Para algunos sectores, la decisión constituye una prueba de fuerza de las instituciones estatales. Para otros, en cambio, podría desembocar en una escalada difícil de controlar en el frágil equilibrio interno del país.

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