Inicio LATINOAMERICA Embajador de Israel en Argentina: “El apoyo que recibimos aquí es mucho mayor que en cualquier otro país”

Embajador de Israel en Argentina: “El apoyo que recibimos aquí es mucho mayor que en cualquier otro país”

Por Iton Gadol
0 Comentarios

El embajador israelí en Argentina, Eyal Sela, mantuvo una entrevista con el director de la Agencia AJN, Daniel Berliner, en el marco del ciclo “Diálogos”, una entrega semanal transmitida por Dnews que propone un espacio de conversación inteligente, plural y comprometido con la actualidad.

“Luego del 7 de octubre, aquí en Argentina, el apoyo que recibimos del pueblo es mucho más que en cualquier otro país. Por supuesto que desde el gobierno y del presidente (Javier) Milei, pero no solamente de ese nivel. En la calle, la gente se acerca y nos expresa su apoyo”, manifestó Sela.

También se refirió a la finalización de su trabajo como embajador en la sede diplomática de Buenos Aires.

—¿Cómo se está viviendo el día después de la guerra en la sociedad israelí?

—Sí, en general está mucho mejor. Estamos, después de este acuerdo tan importante que el presidente Trump logró llevar, y está en el proceso de aplicación de la primera fase de este acuerdo. La primera fase tiene que incluir también la devolución de los tres cadáveres (actualmente son dos) de los que faltan todavía, que están allá. Felizmente, todos los vivos, entre ellos los argentinos, regresaron a Israel. También el cadáver de Lior Rudaeff, argentino asesinado. Quedaron dos israelíes y uno de Tailandia que fue también asesinado el 7 de octubre. Así que esta fue la primera fase que falta, y ahora estamos pensando y esperando a la segunda fase, que es muy importante y tiene que ser el desmantelamiento de Hamás, el futuro de Gaza sin Hamás, no como autoridad política y, seguro, no como un grupo terrorista armado. E Israel va a seguir esto al pie de la letra. Israel está todavía presente en gran parte de la Franja de Gaza y vamos a seguir según este plan. Y ahora es también el reto de la comunidad internacional, que está buscando el formato: quién, cómo van a hacer para desmantelar el armamento que Hamás tiene allá.

—Debería ocurrir un tiempo nuevo después de dos años tan terribles para Israel. ¿Esto va a ocurrir, está ocurriendo?

—Bueno, Israel es un país democrático y es la voluntad de la gente. Todo fue preparado por las personas con la ayuda de algunas instituciones. Paralelamente a eso está lo que llamamos el Comité de los Familiares de los Secuestrados, que tiene apoyo del gobierno, del Estado. Esto sigue en pie. Hay que seguir apoyando también a aquellos que regresaron. Son cuestiones de meses y de años: de ayuda médica, de ayuda psicológica, de escuchar, y estamos escuchando poco a poco las atrocidades que tenían allá. Y también seguimos yendo con el pin para recordar que todavía están ahí. Yo personalmente digo: sigo con eso hasta que devuelvan los tres cadáveres que están ahí. Luego, la sociedad israelí, que es una sociedad democrática, que es un valor muy importante para nosotros, decide qué hacer. Algunas partes piensan que hay que seguir con estas manifestaciones, que hay que seguir con la plaza de los secuestrados. Otros piensan que no. Pero este es un debate social, democrático, interno.

— ¿La sociedad va a recuperar la alegría con el tiempo? ¿Va a normalizar la sociedad israelí su esencia después de tanto dolor? Es una generación atravesada por una guerra.

—Individualmente, me imagino que los que perdieron a sus queridos van a verlo en forma diferente, pero la sociedad en general sí. Israel es un país con mucha resiliencia, que sabemos que esto ocurre. A propósito, a pesar de todo eso, estamos entre los 10 países cada año en esta encuesta: la gente piensa que es feliz. Israel, a pesar de todo eso, está en el top de esta lista de los 10 países más felices del mundo. Paralelamente, la economía de Israel sigue apoyando. Es una locomotora que lleva adelante, con un crecimiento que luego de salir de la guerra, la economía está creciendo. Hay que ver, por ejemplo, la moneda de Israel, el shekel, que a pesar de la guerra, a pesar de mucha gente ir a hacer reserva, hacer todo este sacrificio, la moneda está cada vez, cada día, más firme en comparación al dólar. Entonces, sabemos cómo hacerlo. Lamentablemente tenemos experiencia, pero lo que tenemos más que todo es la fe. Tenemos la convicción de que tenemos la razón; tenemos nuestros valores, tenemos nuestra historia, tenemos nuestra tradición, y por eso sabemos: no hay otro Estado judío. Es nuestro Estado, que tenemos que ir y avanzar, y vivir, y mejorarlo también para las generaciones del futuro.

—Hace pocas horas escuché esto en el simposio de economía de la Universidad Tel Aviv. Cuando contaste esto acerca de la economía israelí, uno veía las caras de la gente y había que explicarlo, pero realmente hay una cuestión muy importante respecto a la situación económica en general, lo cual marca una resiliencia, pero aparte no sé dónde está el secreto de que esto ocurra.

—Es una sociedad que empuja, que busca innovar, que busca qué puedo hacer bien, no solamente para mí, sino para todo el mundo. Qué podemos avanzar tecnológicamente en ámbitos de fintech, de aplicaciones, de agricultura, de energía, de muchos otros temas, y lo que están desarrollando en el Technion o en el Instituto Weizmann… un lugar que fue atacado brutalmente por un misil que cayó y destruyó no solamente daños físicos, sino daños de investigación de muchos años. A pesar de todo, en esta institución van a seguir haciendo avances, que van a ayudar a personas con diferentes enfermedades, a diferentes avances en la tecnología y en los demás. Yo pienso que es algo de los genes de los israelíes: siempre buscar y salir adelante. También estamos contentos de que sectores que fueron más afectados, por ejemplo, el turismo, ya están regresando. Ya tenemos de vuelta casi todas las empresas americanas, europeas. Ahora que es Navidad, van a venir… hay fechas ahora en que ya no hay lugar en habitaciones en hoteles en Israel. Así que, poco a poco, estamos retomando todo eso.

—Hace pocos días, el Jerusalem Post habló acerca de una comisión, entre comillas, “independiente” para evaluar lo ocurrido en la guerra. Nunca hemos recibido tantas quejas de la gente, se armó todo un lío, por el tema de si es independiente o no lo es. ¿Qué podés decirnos con respecto a esto?

—Bueno, este también es un tema que la sociedad israelí ve desde diferentes ángulos. Va a haber una investigación; sobre eso todos están de acuerdo. Lo que ven diferentemente es quién decide aquellos que van a estar en este comité de investigación; qué será su mandato; desde qué fecha empezará a investigar, desde el 6 de octubre o años antes. Y todo esto se está debatiendo en el gobierno de Israel, en la Knéset de Israel, pero también la sociedad de Israel. Muchos de los familiares de aquellos que fueron asesinados tienen su punto de vista y lo están diciendo abiertamente, y se puede ver en las imágenes de los encuentros y de las manifestaciones que toman lugar en Israel.

—Esta cuestión de que todos los rehenes deben volver, me gustaría que lo expliques.

—En Israel hay una idea: que el Estado, que recibe más que todo a los soldados o policías y también civiles que están en estos casos de guerra y de conflicto, tiene la responsabilidad de hacer todo para devolverlos. Tenemos casos en el pasado, todavía desde la guerra del ‘48, que a veces no sabemos dónde está alguien que murió porque no había tiempo y lo enterraron en algún lugar, y todavía en estos días estamos escuchando de vez en cuando que encontraron que el cadáver de tal fulano estaba ahí. Y tenemos, y tuvimos, algunos casos muy famosos que siempre estamos exigiendo que lleven a casa. Eli Cohen, por ejemplo, que fue en Siria, estamos exigiendo que lo devuelvan a ser enterrado en Israel. Tenemos al piloto Ron Arad, de la guerra del Líbano, que hasta hoy no sabemos dónde está. Es una brecha que tenemos la obligación de cerrar. Y, felizmente, la semana pasada la familia Goldin recibió de vuelta a Hadar Goldin, que estaba desde 2014 hasta ahora, su cadáver en Gaza. A propósito, yo mandé un mensaje a Simcha, su padre. Nos conocimos en mi cargo anterior, cuando fui embajador de Israel en Eslovenia. Hicimos un trabajo conjunto sobre la figura de Hannah Szenes, una heroína judía que fue paracaidista en ese lugar. Le mandé un abrazo de todos nosotros, de Argentina, para él y su familia.

—¿Hamás, finalmente, con la entrega de los últimos cuerpos siguió especulando y usando los momentos de entrega, pero de una manera un poco más solapada?

—Hamás es una nación terrorista, brutal, que mata inocentes, no le importa quiénes son. Y vemos ahora, cuando nosotros salimos de alguna parte de la Franja de Gaza, cómo Hamás mata palestinos, gazatíes allá, en una brutalidad que a veces me digo: “¿Y dónde está el mundo?”, por qué el mundo no exige más que esto no ocurra. Hamás sigue controlando gran parte de la ayuda humanitaria que sigue llegando allá. Va a hacer todo lo posible para tenerla. Hamás va a engañar, va a seguir con la guerra psicológica y, por eso, es la responsabilidad de todos nosotros, si de verdad queremos un futuro mejor y queremos algo que se acerque a la paz, queremos una pacificación en la zona, esto debe ser sin los extremistas, y el grupo más grande que lidera todo esto es Hamás.

—Las expresiones pro-palestinas que hemos visto, y antisemitas, ¿creés que después del 8 de octubre van a empezar a ceder y se logrará una normalidad, o esto vino para quedarse?

—Hay que ver qué pasa, pero yo sé que está ahí, en el plan de Trump, que está basado en el plan de ahora, hace hincapié al plan de hace algunos años, se llama “El plan del siglo”. Que ahí está hablado claramente lo que la autoridad palestina tiene que hacer, si de verdad quieren avanzar, tienen que terminar de pagar mensualmente a terroristas que están en cárceles de Israel y les pagan a ellos, sus familiares. Están nombrando calles, plazas, escuelas en nombre de terroristas. Este no es mensaje para la paz. Esto es mensaje a un joven: “Mire, yo voy a matar un israelí y voy a estar en la cárcel, pero alguien más va a pagar a mi familia”. Esto tiene que parar y esto es la Autoridad Palestina, no es Hamás. Igual, los textos de educación en las escuelas, en el sistema educativo palestino, también tienen que cambiar. Así que hay un plan muy claro que tienen que hacer. Este es el momento de hacerlo y esperemos que lo hagan ellos también. Nosotros vamos a seguir a pie de letra, según este plan que está sobre la mesa.

—En el aeropuerto Ben Gurión, apenas se firmó el 8 de octubre el cese del fuego, empezaron las líneas aéreas que habían suspendido sus vuelos a Israel inmediatamente a ver los vuelos que regresaban a su rutina. ¿Estas son señales positivas para la política también, en ese símbolo aéreo?

—Sí, por supuesto. Todos son símbolos. Son símbolos importantes. Por ejemplo, lo que dijo el canciller de Alemania esta semana, que va a parar el boicot de venta de algunos armamentos a Israel. Estamos escuchándolo también de otros países. Ya Maccabi Tel Aviv de básquet va a regresar a jugar en Israel y no con la obligación de jugar en Bulgaria, en Hungría o en otros países. Estamos intentando de regresar a todos los momentos de antes. Por supuesto que hay que tomar en cuenta que hay que saber que las amenazas todavía están ahí. Vimos lo que pasa en el Líbano, que no es exactamente como Hezbollah dijo que va a dejar sus armas. Vimos lo que estamos escuchando de Irán, que están buscando también seguir y rearmarse. Y nosotros vamos a seguir analizando cada momento, qué podemos hacer para regresar a normalidad y qué amenazas hay. También un lindo ejemplo es el tren que llega a la ciudad de Sderot, que por muchos meses fue cerrado porque estaba cerca de Gaza y había miedo que pueda ser atacado. Ahora este tren está abierto de nuevo y la gente que vive en Sderot puede en menos de una hora estar en Tel Aviv. Estamos haciendo un gran esfuerzo para regresar a normalidad.

—Irán, la guerra de 12 días, Irán, Argentina, atentados. Cuando se te pregunta sobre el tema Irán, ¿cuál es tu mirada?

—Quiero separar entre el pueblo iraní y el gobierno de la República Islámica de Irán, y más que todo sus guardias revolucionarias y sus líderes. La gente de Irán, la mayoría quiere vivir bien y son ellos las víctimas de un gobierno que no les da los derechos de vivir como quieren, de vestir como quieren, de amar a quien quieren, de tener su vida, de conducir autos, etcétera. Irán da muchas restricciones y mata personas que no viven según las reglas de la Revolución Islámica o de la Sharía que está ahí. Externamente, Irán quiere exportar esta revolución. Desde el ’79 esta fue su idea y está intentando tener control en Medio Oriente. Y tenían antes de esta guerra un control muy largo que empezó en Irán, vía Irak, Siria, hasta el Líbano, que también llegó al control de los hutíes en Yemen, que también es un proxy, un grupo que recibe armamento, dinero, apoyo desde Irán. Y también, con el tiempo, Irán intentó hacer atentados en diferentes partes del mundo. Lo vimos aquí en Argentina, lo vimos en Bulgaria, lo vimos en Chipre, lo vimos en otro lugar. Pensamos que en algún momento ellos van a seguir intentando hacerlo. Sabemos que ahora tienen menos posibilidades y no tenemos nada en concreto. Pero Irán, que sufrió bastante, que regresó en su plan nuclear, por los ataques que sufrió de Israel y, más que todo, de Estados Unidos, va a buscar cómo salir, y por eso la comunidad internacional tiene que estar muy firme. Hubo una votación, por ejemplo, en la Agencia Internacional de Energía Atómica, que la mayoría de los países, no solamente los de siempre, también Chile, también Perú, por supuesto que Argentina y otros países, votaron conjuntamente con los países del Occidente, que Irán tiene que cumplir sus obligaciones según los planes de la Agencia Internacional de Energía Atómica.

—Claramente no se puede relajar la seguridad en ningún lado, y menos en Argentina, después de los dos atentados. Coincidirás conmigo…

—Sí, siempre, pero nuevamente, no hay algo concreto.

—Nos conocimos, si mal no recuerdo, en agosto de 2022, en un evento que hizo el Keren Hayesod. Fue la primera vez que te vi. Había venido Ron, el ex embajador de Estados Unidos, que se convirtió después en un gran asesor de Netanyahu. Y te tocó estar en la Argentina durante estos dos años. ¿Qué significó para vos, tal vez todavía no lo podés evaluar y escribirás un libro dentro de un tiempo, no? Pero te tocó un momento bastante difícil. ¿Podés hacer alguna evaluación? Más allá de haber puesto el cuerpo, todos hemos visto comunitariamente y extracomunitariamente lo importante de la tarea tuya aquí en Argentina.

—Estoy en el cuarto y último año mío aquí en Argentina. Nosotros tenemos un mandato que normalmente es de 4 años y voy a cumplirlo y regresar a Israel. Ya se está por nombrar la embajadora que va a reemplazarme. Yo pienso que en estos años el mejor lugar donde podía estar es Argentina. Primero, antes del 7 de octubre, tuvimos aquí un año de muchos logros, de muchos eventos, de posibilidad de acercar, de tener planes científicos, de tener aquí el grupo de fútbol de la selección sub-20 de Israel, que terminó en tercer lugar, y tuvimos muchos avances. Luego, el 7 de octubre, que es un pogrom, que es una tragedia. Aquí en Argentina, el apoyo que recibimos del pueblo es mucho más que en cualquier otro país. Por supuesto que desde el gobierno y del presidente (Javier) Milei, pero no solamente de ese nivel. En la calle, puedo ir aquí, vestir en estas formas sin ningún miedo. Tenemos aquí apoyo. Mucha gente que nos ve en diferentes lugares viene, se acerca y me da la mano y dice: “Estoy solidarizado con ustedes”. No es decir que no hay algunos que están en contra, pero su parte es mucho menos que en otros lugares. Y sí, yo pienso que, al estar acá, y lo tomé personalmente como uno de mis retos, es estar en contacto con aquellos en Israel que fueron afectados, asesinados, secuestrados, y sus familiares están acá. Pienso que conocí a todos. Tenía que ir a veces y decir a los familiares que sus queridos fueron asesinados en Israel. Eso es un reto, no es un momento fácil, pero pienso que tengo las capacidades y las formas de cómo hacerlo y luego estar en contacto con todas las familias de todos los que fueron secuestrados en Israel. Así que no, no es fácil, pero hay que estar, y me alegro de que estamos en un momento mejor, que ya sus queridos, aquellos que están vivos, ya regresaron. Tenía que estar en esta semana Silvia Cunio, se presentó la película “Carta a David” en el festival de cine de Mar del Plata, que también es un festival muy importante que invita a la cinematografía israelí a tomar parte, y estoy muy contento de que Silvia no vino. Estoy muy contento de que está con Ariel y David, y se proyectó la película sin su presencia. Así que este fue el tiempo acá… pero me gusta la gente en Argentina, me gusta cómo viven, me gusta el deporte, el fútbol, la comida, la música, los paisajes. Ya me dicen que empecé a hablar porteño, y ya no hablo el español de España que tenía antes.

—Entraste y saliste del tema Milei, un presidente que viajó dos veces al Estado de Israel, un primer ministro que le pudo decir que es amigo del Estado de Israel. ¿Cómo lo viviste vos particularmente? Es un privilegio haber sido testigo de lo que ocurrió entre Argentina e Israel y un presidente como Milei, ¿no?

—Sí. Cuando digo que fue histórico, es que nunca tuvimos tanta cercanía. Esta cercanía empieza con visitas de altos rangos, con reuniones. Algunas tuvimos, otras tendremos en el futuro desde ambos lados: ministros, presidente del Congreso de Israel que vino acá. Otra delegación, ahora mismo hay un secretario de Culto en Israel. La semana pasada, hubo también delegación del grupo de amistad en el Congreso. O sea, las relaciones están entre gobierno a gobierno, congreso a congreso, pueblo a pueblo. Estamos trabajando en acercar mucho más las relaciones comerciales. Vamos a tener pronto también una delegación muy importante, para ver qué y cómo podemos aumentar más en las relaciones comerciales, inversiones, proyectos, intercambio entre ambos países. Esta embajada trabaja mucho. No estamos acostumbrados, pero estamos contentos.

—Creo que comentaste algo en Mendoza…

—Va a abrir otra empresa israelí, una fábrica en Mendoza. Así que tenemos más y estamos muy contentos de trabajar en todo eso. En Israel a la gente le gusta… comemos más carne argentina. Se publicó hace poco que Israel es el segundo país que compra la carne de Argentina. Pero si vemos per cápita, el primero es China, que es mil veces más grande que Israel. Así que, per cápita, el israelí, después del argentino, es quien come más carne argentina en el mundo.

—El grupo parlamentario de amistad entre Argentina y Israel ¿Está activo, funciona?

—Sí, funciona muy bien. Está liderado por la diputada Sabrina Ajmechet, y la senadora Tagliaferri. Ahora va a haber un nuevo Congreso y van a nombrar nuevas autoridades. También en Israel hubo cambio. Vino acá el diputado, el miembro de la Knéset, Erez Malul, que él se fue y ahora están liderando Moshe Passal y Eitan Ginzburg, que es israelí de origen argentino, para que las relaciones avancen también entre los dos congresos.

—Yo quiero despedirte dándote las gracias por una gestión que ha sido muy querida por toda la comunidad. ¿Cuál es tu mensaje?

—Yo pienso que voy a decirme, a mí mismo, como dije a algunos colegas míos que trabajaron aquí en la embajada y regresaron a Israel: yo saldré de Argentina. Argentina estará siempre conmigo.

También te puede interesar

Este sitio utiliza cookies para mejorar la experiencia de usuario. Aceptar Ver más