Antes de que el expresidente Hugo Chávez comenzara a distanciar a Venezuela de Washington y a alinearse con adversarios de EE. UU. e Israel, como Irán, Caracas mantenía una relación de defensa con Jerusalem.
Itongadol/Agencia AJN.- Misiles aire-aire fabricados en Israel y pods de puntería (dispositivo que apunta aviones) que alguna vez fueron usados por los aviones de combate estadounidenses de Venezuela podrían haberse dirigido contra fuerzas norteamericanas durante la reciente operación para capturar al presidente venezolano Nicolás Maduro.
Antes de que Hugo Chávez empezara a distanciar a Venezuela de Washington y a alinearse con adversarios de EE. UU. e Israel, como Irán, Caracas mantenía una relación de defensa con el Estado judío, siendo cliente de Rafael Advanced Defense Systems y otras empresas israelíes de defensa.
Durante ese período, Rafael vendió misiles aire-aire Python 4 de guiado por calor a Venezuela. En ese momento, el sistema se consideraba más avanzado que los misiles Sidewinder de fabricación estadounidense.
Estos misiles se instalaron en la flota de aviones de combate F-16 de Venezuela, que también estaban equipados con el pod de puntería Litening de Rafael. La Fuerza Aérea, la Armada y el Cuerpo de Marines de EE. UU. también utilizan este sistema.
El pod Litening, que mejora la capacidad del piloto para atacar objetivos en tierra, podría haber ayudado a Venezuela si hubiera intentado apuntar a activos militares estadounidenses cercanos durante la operación.
Sin embargo, las capacidades de defensa de Venezuela se deterioraron drásticamente en las últimas dos décadas, en gran parte debido a sanciones impuestas por Washington y sus aliados. Estas restricciones hicieron cada vez más difícil para Venezuela operar y mantener sus F-16. El soporte técnico de Rafael también se detuvo como consecuencia.
Según informes extranjeros, solo cuatro de los 18 F-16 que Venezuela compró en la década de 1980 siguen operativos, e incluso se informó que Caracas dependió en gran medida de piezas de repuesto del mercado negro para mantenerlos en vuelo.

En 2006, Venezuela se vio obligada a retirar del servicio una versión terrestre del sistema de misiles Barak 1 de Rafael, adquirido poco antes, que estaba destinado a proteger instalaciones militares de ataques aéreos.
Un año antes, en 2005, EE. UU. bloqueó un acuerdo de U$D 100 millones para modernizar los F-16 de Venezuela. Las autoridades israelíes sospecharon en ese momento que Washington buscaba redirigir el contrato a Lockheed Martin, fabricante original del avión.
Un paso para limitar las capacidades militares de Chávez
Más ampliamente, la medida se consideró un paso para limitar las capacidades militares de Chávez, que falleció en 2013 y fue sucedido por Maduro.
Tras la ruptura de relaciones con Occidente, Venezuela recurrió cada vez más a Rusia para adquirir armas, comprando aviones de combate Sukhoi Su-30, considerados comparables a los F-16, así como sistemas de defensa aérea de fabricación rusa S-300 y SA-17.
La efectividad de estos sistemas también fue puesta en duda, ya que múltiples informes señalaron que las baterías S-300 de Irán y Siria, antes consideradas una amenaza seria para los aviones de la Fuerza Aérea de Israel (IAF, por sus siglas en inglés), fueron destruidas el año pasado sin causar bajas. Las fuerzas estadounidenses, por su parte, también lograron neutralizar los sistemas de defensa aérea rusos desplegados en Venezuela.
Este desarrollo dañó aún más la reputación de las armas de fabricación rusa, generando preocupación en países como China, cuyos sistemas militares están fuertemente basados en diseños rusos.
Fuente: The Jerusalem Post.

