Itongadol/Agencia AJN.- La adquisición por parte de Google de la firma de ciberseguridad Wiz por 32.000 millones de dólares entra en su etapa final y se espera que se concrete a mediados de marzo, tras obtener las aprobaciones regulatorias en Estados Unidos y, esta semana, en la Unión Europea.
Aún restan autorizaciones formales en Australia, Sudáfrica y Turquía, aunque no se consideran obstáculos significativos. Incluso si alguno de esos países negara el visto bueno, Google podría optar por retirarse de ese mercado antes que poner en riesgo la mayor adquisición jamás realizada de una empresa tecnológica fundada en Israel.
Un regulador clave que no figura en el proceso es la Autoridad de Competencia y Mercados del Reino Unido (CMA), conocida por su dureza en acuerdos tecnológicos globales. En este caso, Google no presentó la operación para revisión en el Reino Unido porque su cuota de mercado en el sector de infraestructura en la nube británico está por debajo del umbral que exige notificación obligatoria. Es decir, pese a su tamaño global, la compañía no tiene en ese mercado una posición dominante comparable a la de sus competidores.
Tras la aprobación sin condiciones por parte de la Comisión Europea —que concluyó que la adquisición no plantea problemas de competencia y que los clientes seguirán teniendo alternativas viables—, el camino hacia el cierre parece mayormente administrativo.
Una vez completada la operación, los 32.000 millones de dólares en efectivo se distribuirán entre los fundadores de Wiz, sus 2.700 empleados y sus inversores, entre los que figuran fondos de capital de riesgo como Index, Sequoia, Insight, Lightspeed y la firma israelí Cyberstarts.
Los cuatro cofundadores —Assaf Rappaport, Yinon Costica, Ami Luttwak y Roy Reznik— poseen cada uno alrededor del 9,3% de la compañía, lo que implica que recibirán cerca de 3.000 millones de dólares antes de impuestos cada uno.
En conjunto, los empleados obtendrán entre 2.000 y 2.500 millones de dólares, correspondientes a acciones y opciones acumuladas durante el rápido crecimiento de la empresa. De ese monto, aproximadamente 1.500 millones estarán estructurados como paquetes de retención que se pagarán a lo largo de tres años, con el objetivo de garantizar que personal clave permanezca en la compañía tras la integración en Google.
Sin embargo, el valor real del acuerdo en términos israelíes se ha visto afectado por la evolución del mercado cambiario.
Desde el anuncio de la operación el año pasado, el dólar estadounidense se ha depreciado de forma marcada frente al shekel israelí. En ese momento, el tipo de cambio era de 3,67 shekels por dólar; actualmente ronda los 3,07. Esta variación, sumada al prolongado proceso regulatorio, ha reducido el valor del acuerdo en términos de moneda local en casi 20.000 millones de shekels.
En la práctica, las aprobaciones decisivas ya fueron superadas en Washington y Bruselas. El Departamento de Justicia de Estados Unidos dio por terminada su revisión antimonopolio sin objeciones, mientras que la Comisión Europea otorgó su autorización en Fase I sin condiciones.
Si las últimas aprobaciones se concretan como se espera, mediados de marzo marcará no solo el cierre de una adquisición histórica por 32.000 millones de dólares, sino también el desenlace de una de las operaciones tecnológicas más observadas del último año, moldeada tanto por los umbrales regulatorios como por la dinámica de los mercados de divisas.

