Itongadol/Agencia AJN.- Un ataque que amenazaba con provocar la cancelación de más de 2,4 millones de pasajes durante la temporada de verano y las Altas Fiestas judías fue evitada en el último momento, luego de avances en las conversaciones entre funcionarios estadounidenses y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.
La Autoridad de Aeropuertos de Israel tenía previsto enviar este martes una carta a las compañías aéreas para que comenzaran a prepararse para cancelaciones masivas de vuelos debido a una grave falta de espacios de estacionamiento para aeronaves en el Aeropuerto Ben Gurion.
Sin embargo, a pocas horas de que se emitiera la notificación, las autoridades decidieron postergar la medida tras registrarse progresos en los contactos destinados a resolver el problema.
A pesar de ello, fuentes de la Autoridad de Aeropuertos advirtieron que la situación sigue siendo frágil y que aún no existe una solución definitiva.
El origen de la crisis se encuentra en la presencia de decenas de aviones cisterna y de transporte militar estadounidenses estacionados en Israel. Según las estimaciones oficiales, unas 72 aeronaves norteamericanas ocupan actualmente más de la mitad de la capacidad disponible en el Aeropuerto Ben Gurion, mientras que otras 26 permanecen en el Aeropuerto Ramon, utilizando cerca del 90% de los espacios de estacionamiento disponibles.
La ministra de Transporte de Israel, Miri Regev, había advertido en los últimos días que si no se encontraba una solución inmediata, millones de pasajeros podrían verse afectados por la cancelación de vuelos durante uno de los períodos de mayor movimiento del año.
Las autoridades israelíes impulsan distintas alternativas, entre ellas el traslado de parte de las aeronaves estadounidenses a bases de la Fuerza Aérea israelí o a otros aeropuertos del país, con el objetivo de liberar espacio para la aviación comercial.
De haberse concretado la medida, las aerolíneas habrían tenido que comenzar a informar a los pasajeros sobre cancelaciones y modificaciones de vuelos para el verano boreal y las festividades judías de septiembre y octubre.
Por el momento, la amenaza fue postergada, aunque las autoridades aeroportuarias subrayan que el riesgo no desapareció y que la continuidad normal de las operaciones dependerá de que se encuentre una solución permanente en los próximos días.

