Inicio ISRAEL Investigadores israelíes desarrollaron SafeWax, un recubrimiento que podría reducir hasta un 50% el uso de pesticidas

Investigadores israelíes desarrollaron SafeWax, un recubrimiento que podría reducir hasta un 50% el uso de pesticidas

Por Gustavo Beron
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Itongadol/Agencia AJN.- Un equipo de científicos del Technion – Instituto Tecnológico de Israel desarrolló una innovadora tecnología denominada SafeWax, un recubrimiento biodegradable inspirado en la naturaleza que podría reducir en más de un 50% el uso de pesticidas químicos en la agricultura y disminuir de manera significativa el impacto ambiental de la producción de alimentos.

El avance fue presentado en un estudio publicado recientemente en la revista científica Small, bajo el título “SafeWax: A Bio-Inspired Multifunctional Coating for Sustainable Crop Protection”, con la doctora Iryna Polishchuk como autora principal. El proyecto fue coordinado por el profesor Boaz Pokroy, del Departamento de Ciencia e Ingeniería de Materiales del Technion, y contó con financiación del programa europeo EU-EIC Pathfinder.

Según explicaron los investigadores, la agricultura moderna enfrenta una presión creciente para aumentar la producción de alimentos frente al crecimiento poblacional global, al tiempo que debe reducir su huella ambiental. Actualmente, las enfermedades fúngicas destruyen cerca de un tercio de la producción agrícola mundial y generan pérdidas económicas superiores a los 70.000 millones de dólares anuales. El uso intensivo de fungicidas químicos, además de perder eficacia por la resistencia de los patógenos, provoca contaminación del suelo, daños a ecosistemas acuáticos y riesgos para la salud humana.

SafeWax surge como una alternativa sostenible a este modelo. Mediante una aplicación en spray, el recubrimiento forma una capa ultrafina, uniforme y superhidrofóbica —repelente al agua— sobre la superficie de las plantas. Esta barrera pasiva impide la germinación de esporas fúngicas y frena el desarrollo de enfermedades, sin interferir con procesos esenciales como la fotosíntesis.

La tecnología se inspira en la cutícula vegetal natural, la capa cerosa que recubre hojas como las del loto o el brócoli y que les permite repeler bacterias y contaminantes. El recubrimiento está basado en ácidos grasos biodegradables que incluso pueden derivarse de residuos alimentarios, es transparente a la luz visible y filtra radiación ultravioleta intensa, protegiendo a las plantas del calor excesivo y reduciendo la deshidratación.

Las pruebas se realizaron en cultivos de tomates, pimientos, vid y bambú, con resultados positivos tanto en la protección contra enfermedades como en la conservación de la salud vegetal. Además, el equipo destacó que la tecnología podría contribuir a reducir el desperdicio global de alimentos al disminuir las pérdidas por patógenos.

El proyecto involucró también a la Facultad de Biotecnología e Ingeniería de Alimentos del Technion, dirigida por la profesora Ester Segal, y a socios internacionales como BASF (Alemania), la Universidad de Bolonia (Italia), el Instituto Francés del Vino y la Vid y Eurofins (Francia).

En diálogo con The Jerusalem Post, Pokroy calificó a SafeWax como “una alternativa ecológica, eficiente y multifuncional para la protección de cultivos”, especialmente relevante frente a los desafíos del cambio climático. El investigador advirtió que regiones vitivinícolas del Mediterráneo, como Francia, podrían ver comprometida en el futuro cercano la producción de variedades emblemáticas —como el Chardonnay— debido al aumento de temperaturas.

Si bien la tecnología aún requiere investigaciones adicionales, el equipo estima que podría comenzar a implementarse en el plazo de dos años. Entre los desafíos pendientes figuran la producción a gran escala, el abastecimiento de materias primas y la necesidad de reaplicaciones periódicas para mantener la eficacia del recubrimiento.

El desarrollo de SafeWax se alinea con los objetivos del Pacto Verde Europeo y la estrategia “De la granja a la mesa”, que busca reducir a la mitad el uso y el riesgo de pesticidas químicos en la Unión Europea para 2030. En ese contexto, los investigadores sostienen que esta innovación israelí podría convertirse en un avance clave hacia sistemas agrícolas más seguros, sostenibles y resilientes.

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