Itongadol/Agencia AJN.- El exrehén israelí Rom Braslavski escribió anoche en un desgarrador posteo en redes sociales que está “sufriendo de verdad”, que experimenta frecuentes ataques de pánico y que es ignorado por los funcionarios del gobierno.
Braslavski fue liberado el 13 de octubre tras más de dos años de cautiverio en manos de la organización terrorista palestina Hamás, junto con otros 19 rehenes vivos. Imágenes previas de cuando estaba retenido en Gaza lo mostraban en pésimas condiciones.
“Estoy sufriendo de verdad, quizá no sea visible a simple vista, pero sufro un dolor indescriptible, mucho más allá del estrés postraumático. Tengo alrededor de 10 ataques de pánico al día. Ataques de pánico que incluyen palpitaciones, sudoración, tartamudeo, temblores e incluso gritos y violencia”, escribió.
Braslavski afirmó que se ha dejado “desmoronar” tras sobrevivir al cautiverio y regresar a Israel, pero que se siente ignorado por el gobierno, incluyendo el Ministerio de Defensa, la Policía y los organismos encargados de atender a los exrehenes.
“Todos los organismos gubernamentales me están abandonando por completo, ignorándome y diciéndome que ya es tarde. Me siento abandonado en todos los sentidos, por todos los funcionarios posibles. Desde el momento en que regresé no he recibido más que burlas del Estado”, escribió.
Braslavski dijo que la suma total que ha recibido en fondos gubernamentales tras dos años como rehén es de 60.000 shekels (aproximadamente 18.600 dólares), lo que considera “una simple vergüenza” y elogió las campañas de recaudación de fondos en nombre de los exrehenes.
“El Estado no está dando lo suficiente; el Ministerio de Defensa y el Estado se ríen de nosotros. Es gracias a ustedes que ya se han recaudado millones para todos los rehenes”, escribió.
Braslavski añadió que el primer ministro Benjamin Netanyahu y el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, aún no se han puesto en contacto con él.
Agradeció la ayuda de los movimientos populares en defensa de los rehenes y de la ciudadanía: «Ustedes son mi fuerza. Ustedes me dan la energía y el impulso para seguir adelante. Les prometo que nada me vencerá. Te amo, pueblo de Israel».

