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Barbara Waserman: ‘‘Los argentinos que hacen aliá vienen con mucha esperanza, con muchas ilusiones’’

Por M S
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Itongadol.- Barbara Waserman trabaja en el Keren Leyedidut y es la encargada de recibir a los olim cuando llegan a Israel. En una entrevista con Iton Gadol, aseguró: ‘‘Yo creo que hoy en día la gente no viene a Israel por una necesidad económica, sino que lo hace por una búsqueda de futuro distinta a la que tienen. Creo que es una aliá con mucha expectativa a futuro, inclusive muchas familias vienen pensando y sabiendo que quizás no van a trabajar desde el primer día de la misma profesión que tenían, pero saben que lo van a hacer y que sus hijos estarán en un lugar mejor’’.

Acerca del rol del Keren Leyedidut, afirmó: ‘‘Nosotros lo que hacemos es que los olim cuenten con una persona a la que consultarle esas cosas que al principio parecen ser el fin del mundo, como por ejemplo decirles cómo sacar un documento o con quién de la municipalidad del lugar en el que están hablar para hacer un trámite. Desde ese punto de vista estamos para ayudar. Además, les damos un una línea telefónica abierta de alguien que hable su idioma, para cualquier circunstancia en la que necesiten algo. Y eso es algo que les hace muy bien a los olim y también nos hace muy bien a nosotros. A mi levantarme a la mañana y que mi trabajo sea ver a quién y cómo voy a ayudar, me genera satisfacción’’.

Actualmente los olim que vienen desde Argentina cuentan con una persona que los recibe en Israel, ¿Siempre fue así esto?

-Es algo que ocurre desde hace años. Yo personalmente me integré al equipo de trabajo hace un año y estoy con Argentina pero más específicamente con Buenos Aires. Lo que hacemos es la continuidad de la hermosa tarea que se comienza en los países de origen de los olim. Con todo lo que tiene que ver la movida de la salida de una aliá, es importante que la llegada también esté acompañada.

¿Qué estás observando con respecto a la alía argentina en el último año?

Yo creo que el cambio fundamental de la aliá inclusive desde que yo hice aliá en el 2002, es que hoy en día la gente no viene a Israel por una necesidad económica sino que lo hace por una búsqueda de futuro distinta a la que tienen. Creo que es una aliá con mucha expectativa a futuro, inclusive muchas familias vienen pensando y sabiendo que quizá no van a trabajar desde el primer día la misma profesión que tenían, pero saben que lo van a hacer y que sus hijos están en un lugar mejor. Yo creo que el punto de diferencia con respecto a una aliá de hace 5 o 10 años, es que hoy en día están haciendo aliá familias que si nosotros las vemos a la distancia en Argentina están bien, lo que se dice económicamente acomodados, pero no les alcanza, porque lo que ellos están mirando es el más allá, no es una cuestión solo económica sino qué tipo de vida quieren brindarle a sus hijos y dónde quieren que ellos armen su vida. Yo me encuentro con muchos olim que me dicen que en Argentina trabajaban desde las 8 de la mañana hasta las 8 de la noche, que tenían alguien que les limpiaba en la casa y les ordenaba porque ellos no lo podían hacer, pero que les faltaba una parte de la vida. Y eso es lo que vienen a buscar acá a Israel, tener una rutina laboral que tal vez sea más corta y encontrar que la vida pasa por otro lado, que se puede disfrutar más allá de las responsabilidades del trabajo. Como para hacer una síntesis te diría que no me refiero a que hoy vienen familias adineradas a Israel, sino que lo que más empuja la idea de hacer aliá no pasa tanto por una crisis económica, pasa por la búsqueda de una país con más miras a futuro. Y te diría que hay grupos de distintos tipo que hacen aliá: Las familias que anhelan un futuro mejor; los jóvenes que vienen a los programas a realizarse; los que vienen porque se vieron afectados económicamente fuerte estos últimos años; y quienes vienen a unirse con parte de la familia que ya está aquí hace un tiempo, y todo lo que vivieron los empuja a querer juntarse y darse una chance de vivir lo que su gente vive aquí.

¿Hay más buenos resultados que frustraciones?

Sí, totalmente. Los comienzos, y es algo que yo me encargo de hablar mucho personalmente con los olim, es que cuando ellos llegan acá para nosotros son personas con nombres y apellidos y con sus historias. Nos interesa saber de dónde vienen y cuál es su situación, para poder acompañarlos dentro de las necesidades de cada uno, porque cada olé es un mundo. También están todos los adolescentes que vienen a los programas de Kibbutz y que empiezan su camino a los 20 o 30 años. Y en relación a lo que son familias, es posicionarnos y decirles que al comienzo es como todo, puede no ser el ideal o soñado pero que está en las manos de ellos empezar a caminar despacio. Yo creo que todo tiene que ver con ajustar las expectativas. Cuando uno viene consciente de cómo hay que andar, los resultados y las satisfacciones vienen acompañando.

¿Qué papel juega en este caso el Keren Leyedidut?

Nosotros lo que hacemos es que los olim cuenten con una persona a la que consultarle esas cosas que al principio parecen ser el fin del mundo, como por ejemplo decirles cómo sacar un documento o con quién de la municipalidad del lugar en el que están hablar para hacer un trámite. Desde ese punto de vista estamos para ayudar. Además les damos un una línea telefónica abierta de alguien que hable su idioma, para cualquier circunstancia en la que necesiten algo. Y eso es algo que les hace muy bien a los olim y también nos hace muy bien a nosotros. A mi levantarme a la mañana y que mi trabaj sea ver a quién y cómo voy a ayudar hoy, me genera satisfacción.

Se sabe que emigrar es un hecho estimulante por un lado pero por el otro es una situación difícil. Vos que hiciste aliá hace casi 20 años, ¿Creés que es lo mismo hacer aliá hoy en día que cuando la hiciste vos?

Creo que en Israel sí es lo mismo, desde el punto de vista de que acá hay oportunidades varias desde 1997 hasta el 2021. La diferencia creo que está en cómo se viene. El olé hoy en día viene mucho más preparado, a diferencia de la aliá de antes, en la que quizás venía alguien sin profesión y era más fácil entrar y arrancar de cualquier cosa. Hoy en día la gente viene con profesiones, entonces desde ese punto de vista, comenzar a trabajar de la misma profesión acá en Israel demora un poco más. Y el que llega sin ser profesional no tiene problema, porque en Israel te levantas a la mañana y encontrás trabajo a la vuelta de la esquina. Si uno está dispuesto a trabajar y entiende que eso es lo que hay que hacer para empezar, no tiene problema. No se puede decir que alguien que quiera trabajar no consiga.

Desde que se liberaron un poco las restricciones por la pandemia, ¿Estás encontrando alguna cuestión particular en las últimas aliot?

Yo creo que la pandemia ayudó a mucha gente a concretar esto que venían pensando tal vez en años atrás. Porque definitivamente la pandemia afectó en Argentina a nivel económico a mucha gente y a nivel inestabilidad, todo lo que tuvo que ver con la cantidad de días que estuvo ‘cerrada’ la Argentina, y acá se les dio la posibilidad de entrar y de arrancar. Sin dudas que eso hizo que la cantidad de personas que llegaron duplicó a la que se esperaba, más considerando que había una crisis a nivel mundial y que acá no se les cerraron las puertas. Lo que pasó a nivel mundial sin dudas ayudó muchísimo a cerrar esa puerta a la gente que estaba ya con las herramientas listas para hacer aliá.

¿Qué estás viendo en los argentinos que están llegando últimamente?

-Veo alegría en la gente. Vienen con mucha esperanza, con muchas ilusiones, y eso es algo muy positivo. Y además reciben de manera muy agradable toda la ayuda y cada cosa que se les vamos dando. Hay veces que se sorprenden y nos dicen ‘no puedo creer que esto ya haya pasado’. Una de las cosas que sucede mucho es que el período de aislamiento los prepara para lo que vendrá después, que son esos 7 días en los que la gente baja un poco y tiene ese tiempo para procesar todo lo que vivió previamente.

¿Cuánto tardan hasta que empiezan a caminar solos?

Eso es bastante particular. Realmente hay gente que se ha preparado psicológicamente antes de la aliá de que van a tener que remarla, esas personas automáticamente a las dos semanas ya están ubicadas y cómodas, porque no tienen la expectativa o la necesidad de llegar directo desde arriba. La gente que viene y tiene que hacer procesos de títulos o demás, la realidad es que se demoran unos 3 o 4 meses e inclusive hasta 6, para poder encaminarse en lo que tiene que ver con lo suyo. Pero nosotros hacemos un acompañamiento en principio de los primeros seis meses del olé, y yo puedo decir que el contacto de los primeros dos meses es arduo y después las llamadas son esporádicas y por casos puntuales, porque la gente ya se mandó y las cosas les van saliendo.

¿Cuál es tu mensaje si alguien está pensando en hacer aliá?

Que acá los esperamos con los brazos bien abiertos

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