Itongadol/Agencia AJN.- Un equipo de la Autoridad de Antigüedades de Israel completó la excavación de uno de los tramos más extensos y mejor conservados de la muralla construida durante el período hasmoneo, a fines del siglo II a. C., en Jerusalem. El hallazgo se produjo en el predio del Museo Torre de David, dentro del complejo histórico Kishle, durante los trabajos previos a la construcción del nuevo ala Schulich de Arqueología, Arte e Innovación.
El segmento expuesto —identificado con la llamada “Primera Muralla” mencionada en fuentes antiguas— supera los 40 metros de longitud y alcanza unos 5 metros de espesor. Según los directores de la excavación, Amit Re’im y Marion Zindel, fue levantado con grandes bloques de piedra labrada y originalmente superaba los 10 metros de altura, aunque solo se conservan los niveles inferiores.

Tramos adicionales de esta misma fortificación habían sido descubiertos en el Monte Sión, en la Ciudad de David, en el patio de la Ciudadela de David y junto al perímetro oeste de la Ciudad Vieja. El muro es citado de forma destacada por el historiador judío del siglo I, Flavio Josefo, quien lo describió como una defensa “impenetrable” reforzada por 60 torres.
Evidencias de destrucción deliberada
Los arqueólogos señalaron que el tramo recién revelado muestra indicios de una demolición planificada. Destacaron que el daño no responde al paso del tiempo ni a un episodio aislado de conflicto, sino a un esfuerzo sistemático por derribar la estructura. Esta conclusión abre interrogantes sobre quién ordenó la destrucción.
Entre las hipótesis planteadas se encuentra un acuerdo sellado entre los propios hasmoneos y el gobernante seléucida Antíoco VII Sidetes, quien sitió Jerusalem entre 134 y 132 a. C. Según Josefo, el líder hasmoneo Juan Hircano I pactó con Sidetes el levantamiento del sitio a cambio de desmantelar las fortificaciones, acuerdo que habría sido financiado con tesoros tomados del supuesto “Tumba de David”. La capa de destrucción identificada podría corresponder a ese episodio.
Otra posibilidad es que el rey Herodes, décadas más tarde, haya ordenado derribar la muralla para distanciar su gobierno del legado hasmoneo y reafirmar su propia autoridad. Según los investigadores, existen evidencias similares en otros puntos de Jerusalem que refuerzan esta teoría.
En excavaciones realizadas en la década de 1980, arqueólogos hallaron en la base del mismo muro centenares de proyectiles: piedras de catapulta, puntas de flecha, hondas y balas de plomo datadas en la época helenística. Los objetos fueron identificados como parte del armamento empleado por las fuerzas de Antíoco VII durante el sitio que no logró quebrar la defensa hasmonea. Ahora forman parte de una nueva exhibición en la Torre de David.
Eilat Lieber, directora del Museo Torre de David, informó que el hallazgo será preservado y quedará integrado al nuevo ala financiada por la Fundación Schulich, con sede en Toronto. Los visitantes podrán observar el tramo de muralla desde una pasarela elevada con piso transparente, acompañados de interpretaciones artísticas que pondrán en contexto la historia de la ciudad.
El ministro de Patrimonio de Israel, rabino Amichai Eliyahu, calificó el descubrimiento como “una evidencia tangible y conmovedora del poder y la relevancia de Jerusalem en la época hasmonea”, destacando su vínculo con el espíritu histórico de Janucá.
Durante la festividad, el Museo Torre de David ofrecerá actividades familiares y visitas guiadas dentro del marco “Janucá de los Héroes”.

