En la misma línea, el líder supremo Alí Khamenei sostuvo que no cederá ante presiones extranjeras, pidiendo poner fin a los llamados ‘‘disturbios”, a los que calificó de intentos de desestabilización interna.
Itongadol/Agencia AJN.- El jefe de las Fuerzas Armadas de Irán, Amir Hatami, advirtió que la República Islámica no se quedará de brazos cruzados ni permitirá que las potencias extranjeras lo amenacen, después de que Estados Unidos e Israel respaldaran públicamente las protestas antigubernamentales en el país persa.
“El Gobierno islámico de Irán considera la escalada de retórica hostil contra la nación iraní como una amenaza y no tolerará su continuación sin responder”, expresó el general Hatami este miércoles.
En los últimos días, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con intervenir en Irán si los manifestantes son asesinados, mientras que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, compartió su apoyo a las protestas.
Desde finales de diciembre de 2025, Irán fue sacudido por movilizaciones populares que se originaron por el colapso de la moneda nacional y el aumento de los precios, extendiéndose por decenas de ciudades.
Diversas organizaciones de derechos humanos y medios internacionales señalaron que al menos 35 personas, incluyendo a cuatro niños, fueron asesinadas en las protestas, que llegaron a más de 250 localidades de 27 de las 31 provincias de la República Islámica.
Asimismo, se produjeron numerosos arrestos en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, marcando una de las mayores oleadas de movilización social desde las manifestaciones de 2022.

Además de la advertencia del jefe del ejército, el líder supremo de Irán, Alí Khamenei, remarcó que no cederá ante presiones extranjeras, pidiendo poner fin a los llamados ‘‘disturbios”, a los que calificó de intentos de desestabilización interna.
La postura de Khamenei fue reafirmada por altos funcionarios que consideran el apoyo de Estados Unidos e Israel como una injerencia en los asuntos internos del país.
La escalada retórica se da en un contexto de tensiones bajas pero persistentes entre Teherán, Washington y Jerusalem, después de que en junio de 2025 se produjera un breve conflicto directo que incluyó ataques israelíes a instalaciones iraníes y una participación limitada de Estados Unidos en bombardeos selectivos.
Los medios de comunicación internacionales hicieron hincapié en que ambas partes mantienen capacidades militares considerables y que cualquier error de cálculo podría tener consecuencias más amplias.
La administración de Trump aseguró que podría tomar medidas —incluyendo apoyo más explícito a los manifestantes o presiones adicionales— si Irán reprime violentamente a los civiles.
En la misma línea, Netanyahu declaró públicamente su solidaridad con el pueblo iraní, subrayando la necesidad de confrontar las amenazas percibidas desde la República Islámica.

