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Rusia se une a China e Irán en maniobras navales frente a las costas de Sudáfrica

Por Gustavo Beron
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Itongadol/Agencia AJN.– Un buque de guerra ruso arribó este viernes frente a la principal base naval de Sudáfrica para participar en ejercicios militares conjuntos junto a embarcaciones de China e Irán, en una maniobra que amenaza con profundizar el deterioro de las relaciones entre Pretoria y Washington.

Las maniobras, que se desarrollarán durante una semana, reúnen a varios países enfrentados con la administración estadounidense y se producen en un contexto de crecientes tensiones internacionales, intensificadas tras la reciente operación de Estados Unidos en Venezuela.

Un destructor y un buque logístico chinos, junto con una nave iraní de apoyo avanzado, ingresaron a aguas sudafricanas a comienzos de la semana. Periodistas de la agencia AFP observaron además la llegada de una corbeta rusa con bandera nacional a la bahía de False Bay, cerca de la base naval de Simon’s Town.

El ejercicio, denominado “Will for Peace 2026”, es liderado por China e involucra a armadas de países integrantes del grupo BRICS, el bloque de economías emergentes compuesto por once naciones. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha calificado al grupo como “antiestadounidense”.

Según informó el viceministro de Defensa de Sudáfrica, Bantu Holomisa, Emiratos Árabes Unidos también enviará embarcaciones, mientras que Indonesia, Etiopía y Brasil participarán como observadores. El resto de los miembros del bloque son India, Egipto y Arabia Saudita.

En un comunicado oficial, las Fuerzas de Defensa de Sudáfrica señalaron que el objetivo del ejercicio es “intercambiar mejores prácticas y mejorar las capacidades operativas conjuntas”, contribuyendo a la seguridad de las rutas marítimas y a la estabilidad regional.

Consultado por el momento elegido para las maniobras, Holomisa aseguró que el ejercicio había sido planificado con antelación y que originalmente estaba previsto para noviembre de 2025, pero fue postergado por coincidir con la cumbre del G20 celebrada en Johannesburgo, evento que Estados Unidos boicoteó en medio de tensiones diplomáticas con el gobierno sudafricano.

Las relaciones entre Washington y Pretoria se han visto afectadas por diversos desacuerdos internacionales. En el último año, Estados Unidos expulsó al embajador sudafricano, impuso aranceles comerciales del 30% y recientemente incautó un petrolero con bandera rusa que, según Washington, formaba parte de una “flota en la sombra” que transportaba petróleo para países como Rusia, Irán y Venezuela.

Desde el gobierno sudafricano rechazaron cualquier vínculo entre los ejercicios y la situación en Venezuela. “Estas maniobras no tienen absolutamente nada que ver con Venezuela”, afirmó un portavoz del Ministerio de Defensa, mientras que Holomisa pidió no “entrar en pánico” por los problemas de Estados Unidos con otros países y defendió la cooperación con los socios del BRICS.

Sin embargo, analistas advirtieron que el impacto diplomático podría ser significativo. Priyal Singh, investigador principal del Instituto de Estudios de Seguridad, señaló que Washington ha buscado marginar a Sudáfrica desde el inicio del actual mandato de Trump y que la imagen de ejercicios navales con Rusia e Irán podría reforzar los cuestionamientos en la capital estadounidense.

La llegada del buque ruso también generó protestas. Un pequeño grupo de ciudadanos ucranianos se manifestó frente a la base naval, acusando a Sudáfrica de cooperar militarmente con Rusia pese a declararse neutral en la guerra en Ucrania. “Destruyeron mi ciudad, Kherson. Solo pedimos que Sudáfrica no coopere con un Estado agresor”, afirmó una de las manifestantes.

A nivel interno, el partido opositor Alianza Democrática criticó al gobierno por presentar los ejercicios como una iniciativa del BRICS, señalando que potencias clave del bloque como India y Brasil no participan activamente. Según el partido, Pretoria está profundizando vínculos militares con Estados “sancionados y considerados problemáticos” por la comunidad internacional.

Especialistas coinciden en que las maniobras reflejan un cambio dentro del BRICS hacia una mayor cooperación en materia de seguridad. Para Sarang Shidore, director del Programa del Sur Global del Instituto Quincy, el ejercicio envía una señal geopolítica clara, ya que los países participantes mantienen serias diferencias diplomáticas o estratégicas con Estados Unidos.

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