El almirante Brad Cooper presentará opciones para ataques “breves y contundentes”, la toma de partes del Estrecho de Ormuz y una operación de fuerzas especiales para capturar uranio enriquecido.
Itongadol/Agencia AJN.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tenía previsto recibir este jueves un informe sobre nuevos planes para una posible acción militar contra Irán por parte del jefe del Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), el almirante Bradley Cooper.
Así lo informó el medio estadounidense Axios, citando a tres fuentes con conocimientos del asunto que permanecieron anónimas. El reporte detalló que el CENTCOM elaboró planes para una serie de ataques “breves y contundentes” contra objetivos iraníes, con el objetivo de presionar a Irán para que ceda en las negociaciones.
Una de las fuentes indicó que otras opciones preparadas incluyen la toma de partes del Estrecho de Ormuz para reabrirlo al transporte marítimo comercial, en una operación que podría involucrar fuerzas terrestres.
Israel y Estados Unidos lanzaron su campaña contra Irán el 28 de febrero con el objetivo de desestabilizar al régimen y destruir sus capacidades nucleares y de misiles balísticos. La República Islámica respondió con ataques con misiles y drones contra Israel y contra Estados del Golfo que albergan bases estadounidenses.
Hace tres semanas se alcanzó un frágil alto el fuego, pero las partes siguen muy alejadas en sus posiciones y las conversaciones para resolver el conflicto se encuentran estancadas.
Trump había amenazado anteriormente con destruir la infraestructura civil de Irán, mientras que múltiples expertos en derecho internacional advirtieron que ese tipo de ataques podría constituir crímenes de guerra. Los Convenios de Ginebra de 1949 sobre conducta humanitaria en la guerra prohíben ataques contra sitios considerados esenciales para la población civil.
La guerra con Irán, que sigue siendo impopular en Estados Unidos, sacudió los mercados y elevó los precios del petróleo. Irán bloqueó el Estrecho de Ormuz, un punto de paso por el que transita alrededor del 20% del petróleo mundial y de los envíos de gas natural licuado, reduciendo el tráfico al mínimo. En respuesta, Estados Unidos intenta asfixiar las exportaciones petroleras iraníes mediante un bloqueo naval de sus puertos.
Washington espera volver más flexible a Irán en la mesa de negociaciones sobre cuestiones nucleares, agregó Axios. Otra opción que podría surgir en la reunión es una operación de fuerzas especiales para apoderarse del stock iraní de uranio altamente enriquecido.
La mayor parte de ese uranio probablemente sigue enterrada en el complejo nuclear de Isfahán, que fue bombardeado por ataques aéreos el año pasado y sufrió nuevos ataques, aunque menos intensos, en la guerra de este año, según explicó el miércoles a Associated Press el jefe del organismo nuclear de la ONU, el argentino Rafael Grossi.
Trump citó el programa nuclear iraní como una amenaza inminente. Teherán, que proclama la destrucción de Israel, niega buscar armas nucleares, pero sostiene que tiene derecho a desarrollar tecnología nuclear con fines pacíficos, incluido el enriquecimiento, como parte del Tratado de No Proliferación Nuclear.
Sin embargo, la República Islámica enriqueció uranio a un nivel que está a un corto paso técnico del grado militar y que, según el organismo de supervisión nuclear de la ONU y expertos occidentales, no tiene propósito civil.
Dos de las fuentes dijeron que Trump considera el bloqueo estadounidense a los puertos iraníes como el principal método para presionar a Irán en las negociaciones, aunque recurriría a la fuerza militar si Teherán no cede.
En ese sentido, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, aseguró este jueves que el bloqueo naval estadounidense a los puertos iraníes profundizará las interrupciones en el Golfo y no logrará sus objetivos.
‘‘Cualquier intento de imponer un bloqueo marítimo o restricciones es contrario al derecho internacional y está condenado al fracaso”, expresó Pezeshkian, haciendo hincapié en que tales medidas “no solo no mejorarán la seguridad regional, sino que en realidad son una fuente de tensión y una alteración de la estabilidad duradera en el Golfo Pérsico”.

