Itongadol/Agencia AJN.- El Instituto para el Estudio del Antisemitismo y la Política Global (ISGAP, por su sigla en inglés) publicó un informe que documenta el amplio rol de la Fundación Internacional Qatar, que trabaja para promover currículas, programas de idiomas y cultura en instituciones educativas de todo el mundo, dentro del sistema educativo estadounidense.
El informe provocó fuertes reacciones de miembros del Congreso de ambos partidos, que expresaron una profunda preocupación por el alcance de la presunta actividad de influencia extranjera expuesta y exigieron mayor supervisión, transparencia y escrutinio federal.
El informe, titulado «Captura institucional: la Fundación Internacional Qatar y el uso del poder blando para remodelar el sistema educativo de EE. UU.», detalla más de 65 millones de dólares en financiación para más de 220 programas entre 2009 y 2025 que llegarían a escuelas primarias y secundarias, universidades líderes, iniciativas de formación docente y redes de educadores a nivel nacional.
«El alcance, la duración y el método de infiltración en el sistema educativo estadounidense demuestran que no se trató de una serie de programas educativos aislados. El informe documenta específicamente cómo se utilizó financiación vinculada a agentes extranjeros para influir en el contenido educativo y la formación docente de maneras que no fueron transparentes para las instituciones, los reguladores ni el público», declaró el fundador del Instituto, Dr. Charles Asher Small.
«La fuerte respuesta de ambos lados del Congreso atestigua la gravedad de los hallazgos y la creciente preocupación por la influencia extranjera dentro del sistema educativo estadounidense. Estos hallazgos requieren una acción decisiva. Hacemos un llamado a las autoridades federales para que realicen una revisión integral de estas actividades, examinen cómo se integran en los programas financiados con fondos públicos y garanticen la transparencia y la rendición de cuentas en todo el sistema educativo», dijo.
Según el informe, la actividad de la Fundación Internacional Qatar fue mucho más allá de lo que presenta simplemente como instrucción del idioma árabe, ya que la organización se integró profunda y ampliamente en los planes de estudio y la enseñanza de la historia, la geografía y la cultura, con un enfoque especial en el desarrollo curricular y la formación profesional de los docentes.
Su actividad, como se revela en documentos y correspondencia clave, fue diseñada estratégicamente para penetrar múltiples capas del sistema educativo estadounidense, incluidas las asociaciones con universidades, el control sobre las redes de educadores utilizadas para distribuir contenidos y el desarrollo de itinerarios de formación docente y recursos para el aula.
El informe afirma que esos esfuerzos combinados fueron mucho más allá de la exposición al idioma árabe y funcionaron como una estrategia coordinada de varios años para dar forma a la manera en que se presenta el Medio Oriente en las aulas estadounidenses.
Entre sus hallazgos, el informe documenta cómo esa fundación cooperó con centros de estudios de Medio Oriente de los Estados Unidos financiados con fondos federales que operan en universidades como Duke y la de Carolina del Norte, así como la de Texas en Austin. Esos centros operan bajo un programa del gobierno estadounidense conocido como Título VI, cuyo objetivo es financiar la investigación y el estudio de lenguas y regiones internacionales en las universidades.
Según el informe, esos centros, financiados por los contribuyentes estadounidenses y obligados a proporcionarles materiales didácticos equilibrados a los docentes, se convirtieron en canales de distribución clave para iniciativas vinculadas a la fundación catarí.
El informe afirma además que esa fundación aprovechó sus vínculos con coordinadores de extensión universitaria para difundir materiales y programas que apoyaba entre educadores de todo el país, ampliando así significativamente su influencia más allá del propósito original de los Centros Nacionales de Recursos.

El informe también revela una influencia directa en las aulas.
En Nueva York se descubrió que una escuela pública que recibía financiación de esa fundación utilizaba materiales didácticos en los que se omitía a Israel en los mapas y se lo sustituía por completo por «Palestina», lo que motivó una investigación formal del Congreso.
En otros casos, los profesores que participaban en programas de formación profesional financiados por las subvenciones de esa fundación debían elaborar planes de clase específicos y presentarlos para su revisión por parte del personal de esa organización.
Según el informe, ello creó un canal a través del cual esa fundación supervisaba directamente los materiales, que luego se desarrollaban, mejoraban y redistribuían.
Representantes de la Fundación también estuvieron presentes en aulas de escuelas públicas como parte de una colaboración virtual con escuelas administradas por la UNRWA, la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos.
El programa financiado por la Fundación culminó en proyectos de activismo que ocuparon un tercio del año escolar.
Además, la Fundación utilizó subvenciones y su control sobre el Consejo de Extensión sobre Medio Oriente, una red de educadores estadounidenses centrada en estudios de Medio Oriente, para promover ciertos contenidos en escuelas y bibliotecas.
El informe también documenta la participación de la fundación qatarí en programas de formación docente e iniciativas de desarrollo curricular que llegaron a miles de educadores, por medio de asociaciones con prestigiosas universidades, incluida la cooperación con el Programa Oportunidades de la Universidad Brown, un programa curricular que trata sobre relaciones internacionales e historia mundial, que fue cancelado recientemente.
El programa distribuyó materiales didácticos a más de 8.000 escuelas y un millón de estudiantes en todo el país y fue objeto de un informe del ISGAP en 2025.
Además, el informe describe programas multianuales de capacitación en liderazgo educativo en los que la Fundación capacitó a docentes de las principales ciudades de los Estados Unidos, incluyendo un viaje de estudio a Doha, la capital de Qatar, donde desarrollaron currículas sobre Medio Oriente para sus estudiantes y fueron capacitados para guiar a sus colegas e impartir talleres y conferencias para otros educadores, expandiendo así significativamente la influencia de la misma.
Según la evidencia documentada, la Fundación también influyó en el contenido de conferencias nacionales para educadores de estudios sociales a través de numerosos expositores que se había capacitado en temas alineados con los intereses de Qatar.

