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EE.UU. evalúa fortalecer los vínculos con la Autoridad Palestina mientras busca impulsar el plan para Gaza y los Acuerdos de Abraham

Por M S
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Múltiples reportes aseguran que ambas partes mantuvieron conversaciones con el objetivo de firmar un memorando de entendimiento (MOU), que la Autoridad Palestina espera que conduzca a la reapertura de su oficina diplomática en Washington, cerrada durante el primer mandato de Trump.

Itongadol/Agencia AJN (Por Jacob Magid – The Times of Israel) Estados Unidos mantiene conversaciones con la Autoridad Palestina (AP) para fortalecer una relación bilateral que ha sido tensa durante años, mientras Washington busca la cooperación de Ramallah para avanzar en sus principales iniciativas políticas en la región.

Así lo afirmaron tres funcionarios gubernamentales familiarizados con el asunto, que permanecieron anónimos, en diálogo con el medio de comunicación hebreo The Times of Israel.

La administración del presidente estadounidense Donald Trump trabaja para transferir miles de millones de dólares en ingresos de la AP que actualmente están retenidos por Israel al Board of Peace (Consejo para la Paz), organismo creado por Washington para implementar su plan de 20 puntos destinado a poner fin a la guerra en Gaza y reconstruir la Franja. Ese plan contempla que la AP asuma la administración de Gaza una vez que haya llevado a cabo reformas integrales.

Un funcionario palestino dijo a The Times of Israel que Arabia Saudita está ayudando a Ramallah en el proceso de reformas, que Riad considera esencial para crear un camino hacia el establecimiento de un Estado palestino.

La administración Trump respaldó el esfuerzo saudita, al considerarlo complementario a su intento de ampliar los Acuerdos de Abraham. En ese sentido, Riad expresó su disposición a normalizar relaciones con Israel si se establece un “camino irreversible” hacia la creación de un Estado palestino, afirmó un funcionario estadounidense.

En este contexto, Estados Unidos mantuvo conversaciones con la AP durante varios meses. La AP espera que estas gestiones conduzcan a una “normalización” de su deteriorada relación con la administración Trump, señaló un funcionario de inteligencia de Medio Oriente. Según esa fuente, Washington tendió a ignorar a la AP, ya que suele abordar la cuestión palestina centrándose en Gaza y dejando a Cisjordania en un segundo plano.

Entre los temas discutidos figura un MOU mediante el cual ambas partes reafirmarían su compromiso con el plan de 20 puntos de Trump, especialmente con los dos últimos puntos, que respaldan la autodeterminación palestina y el lanzamiento de negociaciones de paz lideradas por Estados Unidos entre Israel y los palestinos, una vez que avancen la reconstrucción de la Franja y la reforma de la AP.

El MOU también incluiría compromisos concretos de la AP respecto a reformas supervisadas por Arabia Saudita en sus sistemas de bienestar social y educación, así como un plan para combatir la incitación al odio, según los tres funcionarios.

Además, contemplaría que Estados Unidos manifieste su disposición a levantar sanciones contra la AP una vez que las reformas hayan sido completadas y verificadas. Ramallah espera que el documento haga referencia a una posible reapertura de la misión diplomática de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en Washington, indicó el funcionario palestino.

Trump cerró esa representación diplomática de facto durante su primer mandato debido a la negativa de la AP a cooperar con la iniciativa de paz estadounidense, que la AP consideraba excesivamente favorable a Israel.

Estados Unidos estudia la posibilidad de reactivar ese plan de paz de 2020 tras las elecciones israelíes previstas para el otoño boreal y espera que la debilitada posición de la AP la obligue a reconsiderar la propuesta, según la fuente de inteligencia regional.

Mientras tanto, Washington busca que los palestinos se comprometan a detener los esfuerzos para internacionalizar el conflicto con Israel y retirar las demandas presentadas contra Jerusalem en foros jurídicos internacionales, explicó el funcionario estadounidense. A cambio, la AP solicitó que el MOU incluya una cláusula sobre la detención de la expansión de los asentamientos israelíes y medidas para frenar la violencia de colonos en Cisjordania.

Las conversaciones por parte palestina son encabezadas por el vicepresidente Hussein al-Sheikh, mientras que los altos funcionarios del Departamento de Estado Aryeh Lightstone y Scott Leith representan a la administración Trump. También participa periódicamente Jared Kushner, principal enviado y yerno del presidente estadounidense. Según las fuentes, otras figuras involucradas de manera más indirecta son el ex primer ministro británico Tony Blair, quien lidera la relación del Board of Peace con los palestinos, y la funcionaria saudita Manal Radwan, que ha contribuido a diseñar la política de Riad sobre la cuestión palestina.

El obstáculo de los pagos a prisioneros

Las negociaciones se desaceleraron en los últimos días, ya que funcionarios estadounidenses expresaron dudas sobre la conveniencia de firmar un documento tan formal como un MOU. En su lugar, se consideró un intercambio de cartas entre Hussein al-Sheikh y el secretario de Estado Marco Rubio, en el que algunos de los puntos mencionados serían abordados, aunque no de forma conjunta, indicó la fuente de inteligencia regional.

El funcionario palestino especuló con que la reticencia de Washington podría estar relacionada con la presión ejercida por Jerusalem contra un fortalecimiento de los vínculos entre Estados Unidos y Ramallah.

En ese sentido, Israel sostiene que la AP no implementó reformas genuinas, especialmente en su programa de asistencia social, que incluía pagos a prisioneros palestinos encarcelados por delitos de terrorismo según la duración de sus condenas, así como a las familias de atacantes fallecidos.

Ramallah anunció en febrero de 2025 la eliminación de ese controvertido programa y lo reemplazó por un sistema que condiciona todos los pagos exclusivamente a la situación económica del beneficiario, en línea con programas de asistencia social existentes en otros países.

Sin embargo, un informe del Departamento de Estado presentado al Congreso en abril concluyó que la AP continúa “proporcionando un sistema de compensación en apoyo al terrorismo mediante nuevos mecanismos y bajo una denominación diferente”.

El reporte se basó exclusivamente en información pública procedente del gobierno israelí y de varios grupos críticos de la AP. No obstante, resultados preliminares de una auditoría externa sobre los organismos involucrados en el nuevo programa determinaron que la reforma se está aplicando correctamente y que los beneficiarios ya no reciben pagos en función de si un familiar cometió un ataque contra Israel, según explicaron a The Times of Israel dos diplomáticos occidentales informados sobre la auditoría.

No obstante, esa conclusión podría ya no ser suficiente. Funcionarios israelíes sostienen ahora que ninguna familia de prisioneros o atacantes fallecidos debería recibir estipendios de la AP, incluso si cumple los criterios económicos para acceder a asistencia social.

El funcionario palestino compartió su preocupación por que Jerusalem esté convenciendo a la administración Trump de adoptar esa postura, después de que tanto Estados Unidos como Israel aceptaran durante la administración Biden que los pagos sociales a personas consideradas suficientemente pobres eran admisibles.

El funcionario estadounidense insistió en que Washington reconoce la utilidad de la AP y destacó el apoyo de Ramallah a una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU aprobada en noviembre que respaldó el plan de 20 puntos de Trump, un paso considerado clave para su aprobación final.

Aun así, el funcionario no negó la falta de entusiasmo dentro de la administración para elevar el nivel de las relaciones con los palestinos, dado que la atención política y diplomática de Washington está concentrada en otros asuntos de la región.

Sin embargo, ante la aparente toma de distancia de Trump respecto del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu en las últimas semanas, a raíz de la guerra con Irán y del conflicto entre Israel y Hezbollah en el Líbano, el funcionario palestino especuló con la posibilidad de que ese enfriamiento de las relaciones entre Washington y Jerusalem pudiera beneficiar a Ramallah.

La fuente recordó que Trump, tras dejar el cargo en 2021, criticó duramente a Netanyahu y afirmó que el presidente de la AP, Mahmoud Abbas, estaba más interesado en alcanzar la paz que Netanyahu, por entonces primer ministro Israelí.

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