Itongadol/Agencia AJN (Por Shahar Azani/Fox News).- Yonatan Samerano tenía solo 21 años y toda la vida por delante cuando fue asesinado por la organización terrorista palestina Hamás durante la Masacre del 7 de Octubre.
Pero eso no fue suficiente: mientras su cuerpo yacía en el suelo, sin vida, se difundió un video de dos hombres arrastrándolo a un automóvil y llevándoselo a Gaza. El cuerpo de Yonatan fue rescatado posteriormente en una heroica operación de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y enterrado en Israel.
Esos hombres fueron identificados posteriormente como miembros del personal de la UNRWA, la Agencia de Socorro y Obras Públicas de las Naciones Unidas en Gaza.

En los últimos dos años se han recibido testimonios espeluznantes sobre la participación de la UNRWA en el 7 de Octubre, incluyendo fotografías tomadas por un miembro de su personal y grabaciones de docentes de esa organización que se jactaban de secuestrar a mujeres israelíes, así como la existencia de infraestructura terrorista, bocas de túneles y gran cantidad de armas en decenas de instalaciones de la UNRWA en la Franja de Gaza.
Sin embargo, el involucramiento de la UNRWA no comenzó con la Masacre del 7 de Octubre.
(El Centro Comunitario Judío) Meyerson de Manhattan organizó la proyección del documental Desentrañar la UNRWA, que comparte la sombría historia de una organización que durante demasiado tiempo se ha escondido detrás del velo de la ayuda humanitaria.
Expuso la peligrosa realidad de una agencia que se convirtió en una fachada de la organización terrorista Hamás y cuyas escuelas se convirtieron en incubadoras de antisemitismo, inculcándoles odio a sucesivas generaciones y facilitando así la agenda genocida que culminó en los bárbaros ataques del 7 de Octubre.
Si algo ha enseñado el 7 de Octubre es que la educación importa. Lo que nuestros hijos aprenden en la escuela importa. Sus modelos a seguir importan. El comportamiento de nuestros funcionarios electos importa.
En este contexto de revelaciones impactantes e indignación global, el alcalde electo de la Ciudad de Nueva York, Zohran Mamdani, tomó una decisión deliberada y profundamente preocupante. Unas semanas antes de ganar las elecciones, decidió participar en la campaña 5K por Gaza en Brooklyn, cuyos ingresos beneficiaron precisamente a esa agencia, la UNRWA.
Esa decisión no es un paso en falso político menor, es un profundo fracaso moral que golpea los cimientos de nuestros valores. Apoyar activamente a una agencia plagada de acusaciones de vínculos terroristas, radicalización educativa y participación en las atrocidades más graves indica una peligrosa falta de claridad moral y juicio ejecutivo. También sugiere indiferencia hacia la seguridad de la comunidad judía, que ya enfrenta un doloroso aumento del antisemitismo desde el 7 de Octubre.
Desentrañar la UNRWA continúa contando la historia de una agencia que no solo ha socavado su vocación de resolver el problema de los entonces refugiados palestinos sino que también ha alienado a israelíes y palestinos al perpetuar en sus escuelas la ilusión palestina de la «desaparición» de Israel y el «derecho al retorno».
Al brindar apoyo y visibilidad a esa causa, el alcalde electo corre el riesgo de inyectar este conflicto tóxico de suma cero en la política de nuestra ciudad, priorizando la pureza ideológica sobre el bienestar y la unidad de los neoyorquinos.
Es fácil quedarse callado y no decir nada. Pasar por alto a la minoría ruidosa en nuestras calles y esconderse. Pero tendrá un precio: para nosotros, para nuestros hijos y para nuestra sociedad. Cuando elegimos hacer la vista gorda, el mal se envalentona. Cuando nos negamos a llamarlo por su nombre, nosotros -y los niños de esta ciudad- pagaremos el precio.

