Inicio CULTURA Los directores del nuevo documental de Mel Brooks afirmaron que su influencia “durará tanto como nuestros chistes”

Los directores del nuevo documental de Mel Brooks afirmaron que su influencia “durará tanto como nuestros chistes”

Por M S
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Judd Apatow y Michael Bonfiglio, directores del nuevo documental de HBO sobre Brooks, conversaron sobre el legado de risas del maestro de la comedia estadounidense.

Itongadol/Agencia AJN.- “Que vivas hasta los 120” es una bendición judía común. Es la edad ideal, el precedente marcado por Moisés. Una maldición correspondiente —algunos dicen que es china, pero se siente palpablemente ídish— es “que vivas tiempos interesantes”.  

 A los 99 años, Mel Brooks aún está por debajo de la longevidad mosaica, pero sin duda vivió, como su hombre de 2.000 años, tiempos interesantes. Generalmente, él mismo fue quien los volvió interesantes.

En medio de esta “Brooksissance” —una época marcada por una secuela por streaming de History of the World Part I, la inminente Spaceballs II y una serie recién anunciada Very Young Frankenstein— llega Mel Brooks: The 99-Year-Old Man!, un documental de dos partes en HBO codirigido por Judd Apatow y Michael Bonfiglio.

Se trata de un retrato hábil del artista que justifica su extensión. A diferencia de una secuela de Brooks, no habrá que esperar décadas por la segunda parte: ambas estarán disponibles para streaming desde el 22 de enero.

Estructurado en torno a entrevistas recientes con el comediante (además de guionista, director, actor, productor y compositor) y con abundante material de archivo pocas veces visto, el documental se distingue de trabajos previos, como el episodio de American Masters de 2013, al profundizar en Mel como persona.

“Poco a poco se abrió y estuvo dispuesto a tener una conversación tan profunda”, destacó Apatow en una entrevista con PJ Grisar en Forward.

El trabajo de Apatow y Bonfiglio aborda el primer matrimonio de Brooks, su síndrome del impostor y cómo su insomnio y su tendencia crónica a llegar tarde al Your Show of Shows podrían haber surgido del PTSD de la Segunda Guerra Mundial, cuando cavaba con una bayoneta en suelo alemán buscando explosivos sin detonar.

El documental incluso explora una controversia que hoy parece casi ingenua sobre el número musical de la Inquisición en History of the World Part I (el St. Louis Jewish Light lo criticó por “incurrir en el tipo de humor que habría recibido una ovación de pie de una audiencia de tropas de asalto y comandantes de campos de concentración”).

La producción reúne entrevistas de todo el mundo de la comedia —quizás la última ocasión en que se verá a Dave Chappelle y Jerry Seinfeld compartiendo pantalla— e incluye las valiosas y agridulces reflexiones del fallecido Rob Reiner.

“El miedo es el principal motor de lo que hace”, señaló Reiner, quien también contó el dolor de Brooks cuando murió Carl, el padre de Rob. “El miedo a no ser gracioso, el miedo a no caer bien, sea cual sea el miedo… y por eso se vuelve una persona adorable”.

Apatow y Bonfiglio explicaron cómo se entrevista a una leyenda viva, cómo el ejemplo de Brooks nos enseña a enfrentarnos a los tiranos y el sorprendente mensaje ambiental que el cineasta escondió en Spaceballs.

‘‘Fue un hombre privado toda su vida. Cuando aparece en público, le gusta contar las historias viejas y las anécdotas. Es gracioso porque un viejo amigo de Mel me dijo: ‘Sabés, todas sus historias son mentira. Todas inventadas’. Así que en una de las entrevistas le dije: ‘Mel, ¿alguna de estas historias es verdadera?’. Y él dijo ‘¡No!’. Nunca sabremos qué hay de cierto en algunas cosas —las leyendas de Sid Caesar colgando a los guionistas por la ventana— porque es uno de los grandes narradores’’, relató Apatow.

Además, remarcó que pensó que sería genial ‘‘abordarlo como alguien que hace lo que él hace, que tiene una vida en algunos aspectos similar, y preguntarle: ‘¿Qué pasó y cómo lo hiciste? ¿Cómo se sintió? ¿Qué lecciones puedo aprender de vos?’. Poco a poco se abrió y estuvo dispuesto a tener una conversación profunda’’.

Bonfiglio, por su parte, aseguró: ‘‘Mel tiene tantas historias buenas que cuando revisás los programas de televisión y entrevistas, notás que suele contar las mismas en distintos lugares. Con eso también jugamos un poco en la edición. Siempre buscábamos material donde dijéramos: ‘Ah, esto no lo había escuchado antes, o nunca lo contó de esta manera’. Algunos provenían de entrevistas que encontramos en televisión europea, que obtuvimos de archivos y probablemente no se vieron desde su emisión, y a veces él estaba en un modo ligeramente distinto, quizá porque era una audiencia diferente’’.

Con respecto a la presencia de lo judío en la obra de Brooks, Apatow expresó: ‘‘Nunca supe definir qué es humor judío lo suficiente como para desarmarlo. ¿Cuál es la diferencia entre humor judío y lo que hacía Mark Twain? Obviamente podés decir que hay un humor que nace del sufrimiento. Un humor alegre, descarado, que contás porque las circunstancias son difíciles. Nunca fui bueno intelectualizando la comedia. Siempre siento que la comedia muere en la mesa de operaciones’’.

‘‘Mel, creo, está muy orgulloso de que su humor funciona para todos, así que imagino que no intenta ser específico en ese sentido, pero quizás lo es de todos modos. Yo no pienso en mí mismo como alguien que trabaja desde una perspectiva judía, pero claramente lo hago, lo sepa o no, lo quiera o no. Creo que en él es algo reflejo. Aunque diga que es humor neoyorquino, ¡si creció en Williamsburg y todos eran judíos!’’, agregó.

En relación a la forma de Brooks de burlarse de los autócratas, Apatow mencionó: ‘‘Creo que él luchó en la Segunda Guerra Mundial contra el autoritarismo y sintió que era importante decir la verdad al poder. Por eso atacan a los Jimmy Kimmel y Stephen Colbert del mundo. Y creo que todos deberíamos inspirarnos en su disposición a hablar’’.

A la hora de hablar del legado de Brooks, Bonfiglio aseveró: ‘‘La risa. Risas enormes, enormes, y creo que eso es lo más importante para él más que los premios y todo eso, porque su obra va a perdurar. Ya lo hizo. Blazing Saddles y Young Frankenstein tienen más de 50 años y siguen siendo hilarantes. La comedia y la alegría perdurarán.

‘‘Además de ser tan gracioso como cualquiera que haya vivido en la Tierra, también le dio oportunidades a mucha gente a través de su escritura y dirección. Introdujo al mundo a personas como Marty Feldman, Gene Wilder, Madeline Kahn, Teri Garr y muchos otros. Hay un verdadero ‘efecto mariposa’ en todas las personas que entraron en la comedia porque lo amaban a él, así que creo que su influencia durará tanto como nuestros chistes’’, concluyo Apatow.

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