Inicio Naale Ex estudiante de Naale: “Un 80 por ciento de lo que soy como persona y como ciudadano israelí se lo debo a Naale”

Ex estudiante de Naale: “Un 80 por ciento de lo que soy como persona y como ciudadano israelí se lo debo a Naale”

Por Iton Gadol
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Itongadol.- La escuela Hadassim, de la mano del programa Naale, recibe a adolescentes que hicieron aliá y no tienen familiares en Israel. ItonGadol visitó la institución y entrevistó al ex estudiante Eitan Horn, que actualmente trabaja allí con chicos de Latinoamérica.

Eitan Horn se sumó al programa Naale en el año 2002. Su decisión fue por una cuestión familiar: toda la vida estudió en el Scholem Aleijem y el sionismo se respiraba y mamaba día a día en su casa. Con dos hermanos mayores que hicieron aliá cuando tenían 20 años, él a los 16 años ya se veía en Israel.

-¿Por qué tu presencia aquí en este lugar?

-Para “cerrar cuentas”, por decirlo de alguna manera. Como hice Naale, siempre quise ser madrij. Es un trabajo importante para mí en lo personal, que tiene que ver con sionismo y ayudar a chicos que deciden dejar las casas en una edad tan temprana y llegar a un país que, no importa cuánto lo conozcan a través de libros o canciones, no es lo mismo estar y vivir el día a día.

-El origen de la escuela Hadassim fue albergar chicos sobrevivientes de la Shoá. Ahora sigue con la misma raíz, pero con adolescentes actuales.

-Creo que este lugar se va adaptando con el pasar de los años. Se creó para albergar a chicos que venían de la Shoá, con las familias que no podían tenerlos, y con el pasar de los años se fue adaptando a las necesidades que tiene Eretz Israel. En este momento son chicos israelíes que no están tan bien en sus casas o con el plan Naale de chicos que no tienen familia, y este lugar es la casa y la familia.

-Es un lugar preparado para recibir, tiene una buena cobertura que lo hace diferente…

-Naale tenés en distintas escuelas, pero este internado en particular desde el comienzo está preparado para recibir chicos y que puedan crecer y tener una vida mejor.

-¿Cómo es ser parte de Naale en la rutina?

-Acá no sólo hay chicos de Naale de América Latina, sino que hay algunos que vienen de Francia y la ex Unión Soviética. Y hay israelíes de origen etíope y rusos. Entonces, cada uno trae su cultura y se mezcla. Por ejemplo, los argentinos, que estamos acostumbrados a saludarnos con un beso y un abrazo, si nos acercamos así a alguien de origen etíope, éste se queda mirando. Hoy por hoy, los tres grupos de Naale de América Latina (tercer, cuarto y quinto año), son los que traen la alegría al lugar.

-¿Cómo vive el estudiante aquí?

-Se levantan a las 6.30 o 7 de la mañana, dejan el cuarto acomodado y limpio. Subimos al comedor, desayunamos, y se van al colegio. Terminan de estudiar, vuelven del colegio y empiezan las actividades en el internado. Hay dos veces por semana un centro de ayuda y apoyo educativo, donde hay profesores de todas las materias. Hay charlas con los madrijim. Hay clases de música, batería, piano, coro, básquet, fútbol, tenis, hay gimnasio. Y hay charlar sobre judaísmo, un curso que se hace un año antes del ejército y voluntariados, por ejemplo, con chicos que tienen autismo.

-¿Cómo fue el transcurrir de los últimos años con respecto a las presencias latinoamericanas en Naale?

-Yo estuve en el 2002, en el momento de la crisis argentina, y creo que fue el grupo más grande del país, con unos 90 chicos. Pero siempre se mantuvo entre dos o un grupo por generación que vienen de América Latina. El cambio que hay en los últimos años es que de Argentina vienen muy pocos y vienen más mexicanos y brasileños.

-¿Qué significó Naale para vos?

-Creo que la mejor decisión que tuve fue venir a Naale y un 80 por ciento de lo que soy yo hoy como persona y como ciudadano israelí se lo debo a Naale. Por eso estoy muy contento y seguro de que este es el trabajo correcto para mí.

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