En uno de sus nuevos temas, la cantante recomienda los besos como medicina; en otra, suelta las letras del alfabeto al aire para formar con ellas nuevas plegarias.
Más adelante en el disco, advierte sobre la soledad, la polución y el futuro de sus hijos. En la canción que da nombre al CD habla sobre los «árabes».
(«Too bad there’s not a coconut here / It is good for the Jews / It is good for the Arabs / Straight from the tree sweet and tasty. / Don’t say that there are olives in this place. It’s not the same at all. / A coconut lives the moment, an olive is planted in the past. / We also deserve nut milk and nuts / and warm rain that washes the beaches in summer.»)
«La letra de Ariel Horowitz me cautivo de inmediato», confesó Chava, «y una de las razones fue la mención de los árabes. En general los llamamos ‘nuestros vecinos’ o ‘nuestros enemigos’ y acá aparece justo como es, simple».
La canción reúne lo más bello del álbum. Tiene una melodía placentera y una sensación de dulzura. Tiene humor y una maravillosa poesía: «Ellos no matan al poeta en la mañana y a la tarde leen sus poemas en voz alta».
«A Man After My Own Heart» fue escrita por otro trovador, Meir Ariel. Alberstein compuso la melodía seis años atrás y se la envió a Ariel, quien escribió la letra.
Motzei Hag, el disco anterior de Chava, salió solo dos años atrás. Ella explica que estaba apurada en lanzar Kokus por su optimismo. «Siento que mi optimismo me fortalece a mi y alienta a los demás», sostuvo la cantante.
Por estos días Alberstein prepara, además, un nuevo disco en Yiddish, el sucesor de The Well, un éxito en Estados Unidos. «No pensé que alguien iba a comprarlo. Pero me di cuenta de que cuando uno prepara algo y se olvida de que hay que venderlo, uno triunfa en hacerlo real».
«El Yiddish es un idioma misterioso. Cuando canto la primera canción en un recital, algo mágico pasa en la audiencia», recitó Chava.
Fuente: Haaretz
Traducción: Leila Mesyngier

