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Itongadol/AJN.- “Cuando murió el primer Presidente de Israel, Jaim Weitzman, Ben Gurión viajó a la Universidad de Princeton, donde residía Einstein, y le ofreció el cargo de segundo Presidente de Israel. Einstein con su modestia tan firme e inconmovible, la rechazó.
Pero todos debemos saber y hacer recordar que fue un apasionado sionista desde su infancia y que haya trabajado por la Universidad Hebrea de Jerusalem, siendo uno de sus fundadores, no es una mera casualidad.
En el año 1925, se abren las puertas de la Universidad Hebrea y Einstein viene a la Argentina. Ese año, con el Dr. Marcelo T. de Alvear como Presidente, transcurría por su más alto nivel educativo, económico y cultural. Era un país envidiado por toda América Latina y Europa; y estaba entre la séptima u octava potencia mundial.
Cuando Einstein visita Israel en 1923, -en aquel momento se llamaba Palestina-, no se sabía que el nombre del futuro Estado independiente iba a ser Israel. Se hablaba de Palestina, y los palestinos eran los judíos, porque los árabes preferían llamarse sirios, y habían venido del imperio otomano, donde comulgaban la misma religión y cuyo jefe estaba en Estambul.
Las 14 piedras, que son el basamento de la Universidad Hebrea de Jerusalem, están formadas por las doce tribus de Israel y una piedra que representa al mundo cristiano y otra al mundo musulmán. Estaba firmemente arraigada la aspiración del sionismo para que exista una sociedad plural, democrática, de convivencia y tolerancia.
Es curioso también que todavía cuando la Palestina de entonces era un territorio con pocos habitantes y escasa producción, donde había muchos pantanos y un paludismo crónico, la ambición fuera establecer una universidad de primer orden.
Era la cultura, el conocimiento, la ciencia, lo que movía a estos visionarios, porque esto es la parte más valiosa de la tradición judía.
Sigo creyendo que la mayor tradición judía, la más fuerte y la más vital, es la tradición de la cultura, la tradición del conocimiento, como muy bien dijo el Dr. Echeberry, ese anhelo de saber, ese anhelo de tener ideas, que es lo que mueve al mundo y lo hace progresar. Estamos disfrutando una fecha notable como argentinos, como judíos, y como sionistas porque aquí confluyen esas tres dimensiones, y lo celebramos con gran alegría y con mucha esperanza”.

