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Itongadol.- El director de Maccabi Mundial, Carlos Tapiero, participó esta semana del Seminario Continental de Madrijim de Maccabi Mundial en San Miguel, Argentina, el cual incluyó a todos los madrijim del continente más dos comunidades de Estados Unidos y San Diego, y contó con la participación del vicepresidente de la DAIA, Waldo Wolff, y Daniel Belinky, vicepresidente de Maccabi Mundial.
En dialogo con la Agencia Judía de Noticias, habló sobe el evento, su visión sobre el mundo judío y dijo: “América Latina sigue siendo una zona vibrante del judaísmo, del sionista, de una conexión con Israel”.
¿Se cumplieron los objetivos del encuentro?
El mundo educativo de Maccabi es muy grande y diverso. Puedo decir que es el evento quizás que más influyo como educadores en todo el mundo. El entusiasmo, compromiso, entrega de estos jóvenes, que hacen a la labor de 20.000 personas de todo el continente educados por nuestro madrijim, es sencillamente conmovedor. Es una gran oportunidad para nosotros y definitivamente los objetivos han sido cumplidos altamente.
Es permanente que Maccabi Mundial esté tras la educación formal o no formal y hay una mirada puesta en ustedes de todo el mundo judío. ¿En qué punto se encuentran sus jóvenes respecto a la educación y el trabajo que están haciendo?
Es indiscutible que seguimos enfrentados permanentemente a la gran amenaza de la asimilación, de la pérdida de identidad judía no solo en América Latina sino en el mundo. Es definitivamente el trabajo cotidiano del movimiento, cómo poder responder a la necesidad imperiosa de mantener el vínculo vivo de la gente, del pueblo de Israel, con su conexión con Israel. La situación actual del mundo judío es distinta entre continentes pero hay una amenaza del triple de antisemitismo. El tradicional, de derechas militantes, el mismo que generó e implementó el Holocausto. El antisemitismo de la izquierda, con una perversa obsesión contra el Estado de Israel. Y el antisemitismo del islamismo militante que es capaz de asesinar como en París. Estos son temores que están en todo el mundo. América Latina, a pesar de todo, sigue estando bendecida por pueblos que en muchos casos son sociedades abiertas. Pero el desafío es enorme. Cómo mantener la alegría de ser judío en un ambiente sumamente hostil cuando la falta de conocimiento, de vínculo con lo cotidiano judío, hacen absolutamente irrelevante al judaísmo
Cuando el ejecutivo de ustedes se reúne, ¿plantean escenarios frente a las diferentes situaciones que se presentan en le mundo judío?
Sí. Vemos cómo podemos responder a las distintas situaciones entre país y país. Es un movimiento tan grande y tan diverso en la capacidad, desarrollo y actividad, es que es una tarea difícil que hacemos de manera conjunta entre Maccabi Mundial y las confederaciones de cada continente que hacen un trabajo fenomenal. Hemos avanzado con un programa que trata alentar a las comunidades judías y a las no judías que quieran escuchar argumentos de crecimiento sobre Israel, el estado de Medio Oriente y la vida de los israelíes en situaciones de verdadero desafío en cuanto a la existencia de Israel, especialmente con Irán.
¿Cuál es su mensaje a las comunidades judías latinoamericanas?
Quiero felicitarlas a todas. Así como señalé el debilitamiento de la vida judía en distintos lugares por razones diversas, América Latina sigue siendo una zona vibrante del judaísmo, del sionista, de una conexión con Israel. Ante Pésaj, y como rabino, doy un mensaje no solo de libertad del pueblo judío sino de voluntad soberana, de hacer de la vida algo mejor, de conformarnos como pueblo. Pido a Dios que tengamos las alegrías de la enseñanza anual del Seder de Pésaj para volver a reconocernos como pueblo, para acompañarnos y ayudarnos mucho, y así ser un pueblo mejor.

