La lectura digital gana adeptos por segundo. Pero parece que nuestro cerebro no da la respuesta adecuada. La comprensión y la memoria de lo que se lee siguen siendo mayores cuando se elige el tradicional papel.La venta de libros electrónicos creció, durante 2012, en Estados Unidos 300% y la preferencia por este formato ya representa el 25% del ingreso total de las editoriales en ese país. Kindles, iPads, computadores y teléfonos al alcance de cada vez más personas permiten disfrutar de los beneficios del fácil almacenamiento de enormes volúmenes de información y su lectura en cualquier lugar, con sólo encender un dispositivo. Pero, por mucho que nos acostumbremos a los nuevos formatos, una parte de nosotros no se resigna a abandonar el libro-papel. Según las últimas investigaciones, nuestro cerebro sigue prefiriendo el papel y se comprobó que cuando leemos desde un libro recordamos más y comprendemos mejor lo leído.
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Nuestro cerebro, parece ser, sigue programado para extraer mayor beneficio de las letras impresas. Los científicos explican que la concentración que se alcanza al leer un libro impreso favorece la formación de nuevos circuitos neuronales que se reconectan con los antiguos y potencian el procesamiento de la información. O sea, la lectura en papel obliga a nuestro cerebro a funcionar a máxima capacidad, lo que hace que los recuerdos se impriman con mucha más fuerza. Nada de eso ocurre con la lectura digital.
Un experimento realizado en 2011 en el Technion de Haifa comprobó que un grupo de estudiantes universitarios respondió un cuestionario con alternativas sobre un texto que la mitad había leído en la computadora y la otra, en papel. Los investigadores limitaron el tiempo de estudio de la mitad de cada grupo de voluntarios a siete minutos, y a la otra mitad, la dejaron revisar el texto por cuanto tiempo quisieran.
Bajo esa restricción, los estudiantes que habían usado computadoras y papel se desempeñaban de manera similar. Pero cuando tenían la posibilidad de manejar su propio tiempo de estudio, los voluntarios, que usaban papel, marcaban cerca de 10 puntos más. Esto, porque cuando tenían el tiempo y sin presiones, sentían el efecto del papel sobre sus habilidades metacognitivas y eran capaces de ser mucho más rigurosos frente a los resultados de su propia lectura.
Cidipal

