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Itongadol.- La Fundación Judaica extiende su tarea social a través del proyecto de Colonia Avigdor sobre el conjunto de la sociedad argentina. Realizando en distintas localidades de la Provincia de Entre Ríos contribuciones que pretenden mejorar la vida de los sectores más necesitados, a través del activismo social que incluye la justicia social y el cumplimiento de los preceptos (mitzvot) éticos de la Torá, a través del “Tikún Olam” (reparación del mundo).
El proyecto social que lleva adelante la Fundación Judaica desde hace más de 15 años ha desarrollado distintas jornadas de atención médica gratuitas a fin de mejorar las condiciones de vida de los sectores más desprotegidos en Colonia Avigdor, Villa Clara y Villa Domínguez, en las especialidades de pediatría y nutrición; también en las localidades de Sauce de Luna, Bovril, Sir Leonard, en las especialidades de cardiología, diabetología, odontología y oftalmología con la correspondiente provisión de lentes.
Es así que el último 7 y 8 de octubre un grupo de diez odontólogos de la Cátedra de Clínica Integrada de Adultos de la Universidad del Salvador llevó adelante una jornada de revisación gratuita a través del programa “Sonrisas, mejor prevenir que curar” en cinco escuelas primarias cercanas a Colonia Avigdor. Los profesionales donaron un equipo completo odontológico que será instalado en el Centro de Salud de este pequeño pueblo.
También se tiende, a través de soluciones puntuales, a implementar acciones concretas que posibiliten migrar del asistencialismo social a la sustentabilidad, y a la reinserción en el mercado laboral. En tal sentido, la Fundación Judaica permite a través del proyecto social soñado por su fundador Rabino Sergio Bergman, que el 20% de las familias de Colonia Avigdor cuenten con un trabajo digno en las diversas actividades productivas que se llevan a cabo en el predio de la Fundación.
Durante el año 2013 se ha ampliado el otorgamiento de microcréditos para emprendimientos productivos, de servicios y comerciales que se otorgan en Colonia Avigdor a la vecina localidad de Villa Domínguez. Los emprendedores reciben un préstamo solidario a reintegrar sin gastos ni intereses. La característica principal de estos microcréditos es que cuentan con la garantía grupal solidaria.
Los pilares referentes del proyecto son el rescate de la memoria, el trabajo y el esfuerzo, la educación y la salud; considerando al deporte como un bien cultural que aporta a la integración social y al desarrollo humano. La Escuela de Deportes, a la que asisten aproximadamente 100 niños, además de trasmitir principios fundamentales tales como la formación de hábitos saludables, la mejora de la calidad de vida, la integración y participación activa, ha alcanzado logros deportivos como es la clasificación de sus alumnos para los Campeonatos Nacionales Evita.
La niñez es el sector más vulnerable, ya que su situación actual condiciona fuertemente sus posibilidades futuras. Producto de la escasez de recursos económicos, sociales, psicológicos y culturales enfrentamos una niñez signada por el riesgo nutricional, y niños que manifiestan problemas de escolaridad que preanuncian el temprano abandono del sistema educativo. Por ello resulta indispensable impulsar acciones orientadas a su desarrollo saludable; a la introducción de conceptos de prevención y cuidado de la salud física y psíquica; a inculcar la cultura del esfuerzo y el estudio como vía de progreso.
Como vemos, una propuesta de esta magnitud exige que se involucren no solo técnicos y profesionales, sino toda la sociedad. En nuestro país numerosas experiencias de frustración, individualismo, prácticas clientelares y desconfianza hacia la política han marcado generación tras generación. Se repiten por doquier ejemplos de fragmentación institucional, política y social que impiden cualquier articulación. Por eso, tantas veces se opta por acciones individuales, con resultados tangibles e inmediatos, que no impliquen procesos colectivos (de los que se aprendió a recelar) pero que solo ofrecen soluciones parciales y a corto plazo.
Mientras algunos esbozan razones para justificarse por priorizar sus intereses y sus agendas, hay niños que mueren por enfermedades evitables, los jóvenes pierden sus esperanzas o se vuelcan al consumo problemático de sustancias, los ancianos se enferman en soledad y la población en su conjunto padece estos sinsentidos.
Para buscar soluciones de fondo debemos colocar los problemas en su perspectiva social, crear espacios de gestión participativa que pongan en evidencia sus causas sociales, económicas y políticas.
Trabajando junto con los líderes de cada una de las comunidades, la Fundación Judaica participa de proyectos pensados con los vecinos para construir soluciones a medida de cada problema. Este abordaje permite meterse en lo más profundo de las dificultades, comprender a fondo qué pasa, por qué pasa y cómo pasa. Porque solo de esa manera se pueden construir soluciones duraderas y hacer visibles los recursos y las potencialidades con las que cuenta cada localidad.
En estos lugares, la comunidad conquista logros grupales, refuerza su autoestima, aprende sus derechos, mejora su calidad de vida y se convierte en protagonista de los cambios que necesita para seguir creciendo.

