Itongadol.- Alberto Spektorowski, graduado en Ciencia Política en la Universidad Hebrea de Jerusalem, con un posgrado en la Universidad de Yale, de los Estados Unidos, y actual profesor de su especialidad en la Universidad de Tel Aviv, visitó nuevamente nuestra comunidad y con el auspicio de la representación de la Organización Sionista Mundial, a cargo de Lázaro Slepoy, dictó una conferencia en la OSA sobre la última elección israelí y sus consecuencias.
Previo a la misma, le hicimos un reportaje para que nos diera su visión de lo que pasó y respecto a la futura coalición gubernamental israelí.
P- Doctor Spektorowski, ¿lo sorprendió el resultado de las últimas elecciones israelíes?
AS- Sí, nadie esperaba los 19 mandatos de Yair Lapid. Las encuetas le daban 10, y 15 ó 16 a Bennett. Lo que no sorprende es que un partido que representa a la clase media tenga esa cantidad de votos, pues junto con (Tzipi) Livni y lo que quedó de Kadima sacaron casi la misma cantidad que en la elección anterior.
P- ¿Por qué se produjo la disminución de los mandatos de Likud-Israel Beiteinu?
AS- Eso no me sorprendió tanto, pues como se consideraba seguro que Netanyahu sería el primer ministro, muchos de quienes pensaban votarlo se dijeron: “Bueno si es seguro que gana, vamos a votar a un partido que lo controle un poco desde la derecha, desde lo religioso, y hasta un poco desde la izquierda”. Luego del resultado de las primarias de Likud, en las cuales triunfaron los candidatos con posiciones más de derecha, mucha gente no se sintió muy cómoda. Me refiero a gente de derecha, pero liberales, que apoyaban a dirigentes como Benny Beguin o Meridor, que quedaron muy retrasados, y entonces decidieron votar por Lapid, que no es Tzipi Livni, que es muy pacifista, o a Avodá, que es de la izquierda social. Lapid, que es más bien de derecha y no es un pacifista, le sacó votos a Netanyahu y a Livni, aunque a ésta en menor medida. De inmediato se notó que el acuerdo entre Likud e Israel Beiteinu les restaría mandatos, eso lo marcaron las encuestas de opinión.
P- ¿Qué apoyo tiene actualmente (Avigdor) Liberman, el líder de Israel Beiteinu?
AS- Liberman tiene una importante cantidad de seguidores, tanto entre los inmigrantes de la ex Unión Soviética como entre aquellos que son de la derecha radical, pero seculares.
P- ¿Por qué Habait Haiehudí (ortodoxos sionistas), el partido liderado por Bennett, obtuvo 12 mandatos?
AS- Porque Bennett inspiraba confianza, con una imagen de derecha moderna: la del “nuevo israelí”, que es de derecha en lo territorial y liberal en lo económico, y que son parte de la clase media media y media alta. Tanto Bennett como Lapid se perciben como representantes del “nuevo israelí”, uno religioso y el otro secular, y por eso es que aparentemente se llevan muy bien. Pero también influyó que muchos religiosos que se fueron del Mafdal (antiguo partido ortodoxo sionista que se fue desmembrando en las dos últimas décadas) y en el pasado se afiliaron al Likud, si bien ideológicamente siguieron siendo de Mafdal. El gran logro de esa gente es que en la interna de Likud apoyaron a quienes sostenían sus ideas en relación al tema de los territorios y lograron imponerlos en lugares relevantes, pero en las elecciones del 22 de enero no votaron a Likud, sino a Habait Haiehudí. Creo que el hecho que esto pueda ocurrir es una falla del sistema electoral israelí.
P- Pero también puede pasar en los Estados Unidos…
AS- Sí, a veces pasa que demócratas voten en la interna republicana, y viceversa, al peor de los candidatos para que luego triunfe en la elección el candidato que desean.
P- ¿Qué pasará con la coalición? ¿Netanyahu conseguirá formarla?
AS- Creo que sí, pues nadie quiere nuevas elecciones, en especial los casi 50 miembros de la Knesset que ingresaron por primera vez. Lo que ocurre es que Netanyahu buscaba tener una mayor fuerza política y por eso disolvió la anterior. Hoy, el tema es que Lapid no quiere a los ultraortodoxos de Shas en la coalición y considera que deben hacer el ejército. La realidad es que los jaredim no harán el ejército por más que se apruebe que deban hacerlo. Lo que la gente quiere es que entren en el mercado de trabajo y, por lo tanto, paguen impuestos, como el resto de la población. Sin duda que las negociaciones serán muy duras, pero finalmente Netanyahu logrará formar la coalición. Preveo que esta Knesset tendrá una duración de dos años o un poco más, que Shas necesita integrar la coalición y que Lapid finalmente lo aceptará, pero con la condición de que no ocupe el Ministerio del Interior.
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