Entendemos que la comunidad está atravesando una etapa muy importante y crítica para su futuro. Estamos cosechando y recibiendo de los Socios de AMIA constantes manifestaciones de aprobación y muestras de satisfacción por nuestra gestión; por el respeto profesado hacia todos lo miembros de la Kehilá; por la calidad de la administración y por las evidentes mejoras en los servicios que presta la AMIA, tanto en calidad como en cantidad.
Pero lo que nos parece más digno de destacar, son las permanentes muestras que estamos recibiendo en el BUR, de una preocupación creciente en la comunidad por el avance de la asimilación y por el evidente alejamiento de nuestros valores, tradiciones y sabiduría; son constantes los pedidos que recibimos para que redoblemos los esfuerzos en la lucha contra la asimilación.
En alguna medida, nos sorprende positivamente la cantidad de miembros de nuestra comunidad que, sin ser observantes, han tomado conciencia de la gravedad de la situación y están preocupados por los límites a los que se ha llegado. Creemos que cada vez son más aquellos que se van dando cuenta de que la asimilación es el verdadero problema y de que la apatía predominante y las fallas educativas son sus causas. Es necesario que las estructuras comunitarias eduquen, a través de todos los medios posibles, acerca del judaísmo: su tradición, su cultura y, por sobre todas las cosas, transmitir el sentido del honor de pertenecer a un pueblo que, a pesar de su reducido número, ha sido y es un faro a la hora de señalar al mundo entero los mejores valores espirituales y éticos. Para ello es preciso trabajar mucho en educación, agregar más contenidos judaicos, y que, de algún modo, podamos reinstalar los valores, tradiciones y sabiduría de nuestros abuelos. A este respecto queremos destacar que, mientras desgraciadamente lo constante en los últimos años fue el cierre de instituciones educativas, nosotros hemos podido, contra la corriente, no sólo preservar las escuelas existentes sino que hemos construido muchas nuevas y hemos ampliado la capacidad de otras.
La gente está comprendiendo que estas son nuestras prioridades y que tenemos la convicción verdadera (a diferencia de la mera retórica vacía que tanto abunda en nuestros días) para llevar adelante este proyecto.
En resumen, creemos que la comunidad nos va a acompañar en las próximas elecciones, porque somos la opción para todos aquellos que están preocupados por la continuidad de nuestro pueblo; por la preservación de sus valores; porque somos los depositarios de aquellos anhelos que llevaron a nuestros Zeides y Bobes a crear la AMIA y demás instituciones comunitarias, justamente, para transmitir valores y evitar la asimilación. Estamos convencidos de que todo esto está en el corazón de muchos judíos que, sin importar su posición política o religiosa, saben muy bien que no pueden traicionar el legado que sus ancestros y la historia del pueblo judío pusieron sobre sus hombros.

