El joven neoyorkino Daniel Klosk decidió donar el dinero recibido por su Bar Mitzvá para restaurar la abandonada cancha de básquet de la escuela primaria Rimonim del marginal barrio Yud Alef de Beer Sheba, mayormente habitado por inmigrantes etíopes y de la ex Unión Soviética.
El aporte fue canalizado a través del programa “Regalá una Mitzvá-Hacé una Mitzvá” de la UJA-Federation, que les permite a quienes hacen su Bar o Bat Mitzvá crear su propio proyecto, según sus intereses y aficiones.
Klosk juega en New Renaissance y en agosto fue elegido el Jugador Más Valioso del Clásico de las Estrellas de 6º grado.
“He sido muy afortunado al haber tenido los mejores entrenadores y las mejores instalaciones para jugar y quería que tuvieran las mismas cosas”, le explicó al diario israelí en inglés The Jerusalem Post.
“Los niños estaban nerviosos y fue sorprendente ver lo entusiasmados que estaban; tuvimos una breve reunión y ni bien corté la cinta y volaron los globos, todos empezaron a correr a la cancha”, contó el joven filántropo ya en Israel, adonde viajó junto con su familia y otras 40 personas.
Después de los discursos hubo un partido entre niños locales y de Nueva York.
Klosk también donó clases con un experimentado entrenador dos veces a la semana y nuevos uniformes.
“Verlos felices fue una gran sensación y espero que esta formación en básquet les dé inspiración, capacidad y motivación para superar sus retos cotidianos”, anheló quien siguió los pasos de su hermana, que hizo varias donaciones pequeñas.
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