El atentado del mediodía de hoy, miércoles, contra un ómnibus en el centro de Tel Aviv “es una muestra más del fanatismo de los terroristas de Hamás, cuyo único objetivo es causar el mayor número de víctimas civiles israelíes”, aseguró el embajador de Israel en España, Alon Bar, en un comunicado remitido a la Agencia Judía de Noticias (AJN).
“La crueldad de Hamás con sus propios ciudadanos ha quedado patente en el brutal linchamiento de ayer, cuyas imágenes son hoy portada en los medios de comunicación de todo el mundo”, las cuales demuestran que “Hamás ha convertido a los civiles de Gaza en rehenes y escudos humanos para atacar Israel desde viviendas, escuelas, edificios públicos, etc.”, destacó.
“El atentado de Tel Aviv, en pleno proceso de negociación de una tregua, demuestra que Hamás ha optado por un salto cualitativo en su espiral de violencia y pone de manifiesto su falta de voluntad de poner fin a sus ataques”, y por ello “quiero hacer un llamamiento para que los gobiernos, instituciones y la sociedad civil muestren su repulsa y condena por este brutal acto de terrorismo”, finalizó el texto del diplomático israelí.
La explosión ocurrió en la esquina de las calles Shaul Hamelech y Henrietta Szold y la Policía inició la persecución inmediata de dos supuestos terroristas, uno de los cuales podría ser una mujer.
Testigos vieron a una persona plantar el explosivo en el autobús de la línea 142 y correr.
Una persona que vio el ataque declaró que el vehículo estaba “totalmente carbonizado” y otra, que había pocos pasajeros cuando explotó.
El doctor David Aljem, del hospital Ijilov de Tel Aviv, informó que “entraron 21 pacientes heridos, uno de ellos en estado grave que se encuentra en la sala de operaciones con una lesión en el hombro producto de esquirlas; otros dos se encuentran con heridas de mediana consideración y el resto, de levedad, la mayoría de los cuales está siendo dada de alta”.
Israel elevó el alerta de seguridad al nivel 4 en el área que rodea la Kirya, el complejo de seguridad nacional y sede del Ministerio de Defensa, y la Municipalidad ordenó que los colegios mantengan a sus alumnos dentro de sus instalaciones hasta nuevo aviso.
La Policía cerró todas las salidas de la ciudad con puestos de control para atrapar a los sospechosos y también el Centro Arzieli, aunque aclaró que no sospechaba que vaya a haber otro ataque en el área.
También emitió un alerta a todas las instituciones educativas, hoteles y centros de compras que se encuentran desde Beer Sheeva hasta Netanya para que aumenten su seguridad.
El ministro de Seguridad Pública, Yitzhak Aharonovich, les pidió a los residentes de Tel Aviv que vuelvan a sus rutinas diarias, pero estén alertas a los alrededores.
Los brazos terroristas de Hamas y al-Fatah, las dos principales agrupaciones palestinas, se adjudicó el atentado, que fue celebrado en la Franja de Gaza.
El anterior ataque terrorista a la segunda ciudad en importancia de Israel había sido en abril de 2006, cuando un terrorista suicida palestino mató a 11 personas en un puesto de sándwiches cercano a la vieja estación de micros.
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