Frente a la agresión extremista que el Estado de Israel viene sufriendo, a través del ataque indiscriminado con centenares de misiles sobre su población civil; frente al derramamiento de sangre inocente y a la voluntad explícita de grupos fanáticos que persiguen el objetivo de instaurar el terror y, en última instancia, la destrucción del Estado de Israel; nosotros, los miembros del BUR, llamamos a todos los integrantes de nuestra comunidad: escuelas e instituciones; a congregarse para recitar diariamente los Salmos 83; 130 y 142 a fin de invocar, en estos difíciles momentos, la ayuda del Cielo en pos de la paz.
Nos resulta incomprensible que tantas naciones democráticas del mundo callen ante el necio proceder de organizaciones terroristas que sólo buscan el recrudecimiento de los conflictos armados en la región, con los consecuentes resultados de pérdida de vidas humanas, dolor y sufrimiento.
Asimismo queremos manifestar nuestro desconcierto por el hecho que en el día de ayer nuestra cancillería haya convocado, con carácter urgente, al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas a fin de exigir un alto el fuego unilateral por parte del Estado de Israel sin tomar en consideración, y ni siquiera mencionar que, precisamente, el Estado de Israel es quien está siendo agredido por medio de un denso ataque de misiles contra su población civil desde hace varios meses.
Por otro lado, no podemos dejar de señalar que nos parece extemporáneo el empeño puesto en impulsar la creación de un Estado Palestino sin proponer que previamente se hayan discutido, consensuado y comprometido, entre todas las partes involucradas, las condiciones de seguridad que garanticen la existencia del Estado de Israel; sobre todo considerando, a la luz de los tristes episodios ya indicados, que la Franja de Gaza no es gobernada por el Presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, sino por el partido Hamás que desconoce la existencia del Estado de Israel y que además, en su carta fundacional propone la aniquilación del mismo.
Por último, queremos compartir con nuestra cancillería los deseos de convivencia pacífica entre israelíes y palestinos; y expresar nuestros anhelos de que, sin distinción de ningún tipo, la vida humana sea preservada y que tanto sufrimiento no sea en vano y sirva para inspirar la buena voluntad y la sensatez imprescindibles para establecer una paz duradera.
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