Las posibilidades de que un conflicto con Irán entre en erupción de los próximos 24 meses son de más del 50 por ciento y, según algunas estimaciones, alcanza hasta un 90 por ciento.
Así lo indicó David Gergen, analista político de la cadena CNN, al exponer ante una audiencia de más de 3.000 personas que participaron en la Asamblea General anual de las Federaciones Judías de Norteamérica.
Gergen fue notablemente franco en su análisis de las relaciones entre Israel y Estados Unidos, ahora que las elecciones presidenciales de Estados Unidos confirmaron a Barack Obama para un segundo mandato.
Obama se centrará en asuntos internos, predijo el analista, pero no podrá evitar la cuestión de Medio Oriente, incluso si quisiera. “Hay simplemente demasiado sin resolver y demasiado en juego”, consideró el analista.
Para Gergen, el interrogante central es Irán. "En mis 30 años dentro y fuera de la política", reflexionó, "este es el problema más difícil que jamás haya visto".
Poco después de las próximas elecciones israelíes, estimando, como se esperaba, que Netanyahu continúe en el cargo, el primer ministro es probable que pida a Estados Unidos luz verde para emprender una acción militar contra Irán, aventuró el analista, según informó The Jerusalem Post en su sitio web.
Gergen consideró que este tema va a crear una angustia enorme, ya que los dos países difieren significativamente en lo que se refiere a la posibilidad de un ataque a las plantas nucleares iraníes.
Para Netanyahu, la "línea roja" tiene que ser elaborado en el momento en que Irán desarrolle la capacidad de producir un arma nuclear, mientras que Obama considera que tiene que utilizarse solamente cuando dicha bomba esté fabricada realmente. Esto puede causar una crisis sin precedentes en las relaciones entre los dos países.
La única manera de evitar esta crisis, argumentó Gergen, es que Israel y Estados Unidos abran un nuevo capítulo en sus relaciones con los demás.
"No necesitamos líneas rojas como están elaborando en la televisión nacional o internacional", señaló. "El problema es demasiado grande y demasiado complejo para tratar de resolver al apoyar uno al otro en una esquina", añadió.
En el mismo discurso, Gergen también tomó nota de la necesidad de reconocer el dramático cambio en la demografía del electorado estadounidense, y prestar atención a las nuevas voces que reclaman ser escuchados.
"Cuando Clinton se postuló para presidente", observó, "el 87 por ciento de los votantes eran blancos. En esta última elección, ese porcentaje bajó al 74 por ciento".
"Son las mujeres de nuevo las que llevaron a Obama a la Casa Blanca", apuntó, "y las minorías juegan un papel mucho más importante en el ámbito político que antes, sobre todo la comunidad latina. Los hombres blancos, como yo, tienen que dejar espacio alrededor de la mesa a los demás, incluidos los de la generación más joven", señaló.
Incluso, el analista consideró que Obama podría haber perdido las elecciones si hubiera tenido más protagonismo en el tema Israel.
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