¿Qué está esperando, Benjamín Netanayu?. El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, dijo en una entrevista para la televisión israelí que él está listo para regresar a Tzfat, su ciudad natal, como turista. Estas palabras suenan como una renuncia al “derecho al retorno” que un líder árabe puede expresar en este momento, antes de iniciar las negociaciones. Entonces, ¿por qué está esperando?
Es cierto: Abbas no dijo claramente que está renunciando al “derecho al retorno”. También, es verdad que se rápidamente desaprobó sus propias palabras, y en una entrevista en árabe dijo que era una simple opinión personal, y que nadie puede renunciar al “derecho al retorno”. Este “baile” o “danza” palestina ya es conocida por todos nosotros: un paso adelante en inglés, y otros dos para atrás en árabe.
Sin embargo, tenemos con nosotros una novedad, hay un insinuación. Hay un nuevo sonido dentro de la conocida cacofonía de gritos familiares y acusaciones mutuas a la cual ambas partes hacen oídos sordos. Hay una parte que requiere la atención. Y usted no responde.
Es un poco vergonzoso, pero yo le recuerdo, Señor Netanyahu, usted fue elegido para dirigir Israel, justamente para identificar estas raras señales las cuales son una oportunidad única, con el objetivo de salir del punto muerto en el que estamos desde hace décadas.
Usted debe entender, señor primer ministro, qué significa que el líder del pueblo palestino diga esta palabras vacilantes. Usted puede suponer- más allá de la hostilidad y sospecha que hay entre usted y él- qué significa que Mahmoud Abbas, que nació en Tzfat, y que toda su vida deseó regresar y vivir allí, haya renunciado a este sueño. Usted puede, por supuesto, eliminar estos comentarios por manipulación, pero usted también, como líder bajo la presión de extremistas y fanáticos, ¿puede, primer ministro, su corazón evaluar el valor que tuvo el de Abbas, en decir lo que dijo en voz alta? A sabiendas de lo que podía pagar por ello.
Pero usted no respondió a las palabras de Abbas. Para esto usted envió a su ministro de Relaciones Exteriores, que atacó a Abbas con su suavidad característica, y convirtió a Abbas y sus palabras en polvo y cenizas.
Lo siento: usted reaccionó, respuesta breve, en la reunión de apertura del Gabinete: “si los palestinos quieren hablar, el camino de las negociaciones está abierto, pero sin condiciones previas”.
Esta respuesta automática, esa melodía en su boca, me recuerdan la de “esperaré el llamado telefónico de Nasser y Hussein” de Moshe Dayan luego de la Guerra de los Seis Días. Luego esperamos, y finalmente recibimos la Guerra de Yom Kippur.
Si continuamos esperando, señor Netanyahu, recibiremos un desastre. Por el momento, los palestinos sufren 45 años de ocupación, y por esto son tan apáticos y desanimados.
Usted debe pensar ahora en las elecciones- no es el momento de mover el barco- y todo camino hacia los palestinos podría perjudicar a lo más de la derecha. Usted, como político experimentado, sabe que hay argumentos prácticos y utilitarios más fuertes a favor de las negociaciones, justamente ahora.
Pero yo no quiero entrar en una discusión a raíz de estos argumentos, porque ésta debe llevarse en otro nivel, en otra dimensión; usted necesita actuar como líder y no como político. Usted debe reconocer que Abbas sea tal vez el último líder palestino que tendremos por tiempo, el cual declara que no permitirá una tercer intifada o ataques terrorismo. Esta tal vez sea la última oportunidad de iniciar un proceso, el cual podría sacar a Israel en el estado que está. La política, es por supuesto, el arte posible. Pero la política, a veces, es realmente un arte.
El presidente palestino que le dice que sabe que puede regresar a Tzfat únicamente como turista, le envía una señal desde el fondo del pozo en el que están la relaciones entre palestinos e israelíes. Puede ser una señal falsa, es posible que en cualquier momento se extinga. Posiblemente sea una manipulación (aunque, según se pudo ver, en las calles árabes se reaccionó con mucha bronca ante estas declaraciones). Todo es posible. Aunque, en la situación en la que Israel se encuentra, usted, señor primer ministro, debe responder a esta carta. Porque sino lo hace, si realmente no piensa responder seriamente a esta oportunidad, realmente se me dificulta entender para qué usted pider ser elegido primer ministro.
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