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Se realizó en Buenos Aires el sexto seminario sobre Terrorismo Internacional

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La Embajada de Israel y la Universidad de Belgrano realizaron el sexto Seminario sobre Terrorismo Internacional, denominado “La Dinámica socio política en el Mundo Árabe” como parte de la conmemoración del 19º aniversario del atentado a la sede diplomática, que ocurrió el 17 de marzo de 1992 y que dejó un total de 19 muertos.
El seminario incluyó la exposición de George Chaya (BA in History), de origen libanés, escritor, docente y analista político internacional; de Fabián Calle, licenciado en Ciencia Política y Master en Relaciones Internacionales, que también es asesor de la revista DEF; y Jonathan Fine, miembro del Interdisciplinary Center (IDC) de Herzliya, Israel. Finalizada las exposiciones los asistentes pudieron realizar preguntas a los expositores.
Tras agradecer a las autoridades de la Universidad de Belgrano, el embajador de Israel en Argentina, Daniel Gazit, alertó sobre los peligros del terrorismo fundamentalista islámico, amenaza que se incrementa si los grupos fundamentalistas acceden a una bomba atómica.
En esta sexta edición del seminario, George Chaya se refirió al “Nuevo mapa regional emergente en el mundo Árabe y sus derivación con relación a Occidente e Israel ¿La guerra o la paz?”.
Luego de destacar el deseo del mundo de avanzar en un proceso democrático en los países árabes que lleve al diálogo que posibilite la paz en la región, Chaya sostuvo que “en el mundo árabe las cosas han ido mal durante los últimos 30 ó 40 años y precisamente han ido mal por las autocracias instaladas en el poder o ya por los movimientos yihadistas radicales militantes que emergieron con la revolución islámica en Irán”.
“Recordemos que cuando hablamos del mundo árabe y de geopolítica en el mundo árabe todo puede ir peor de lo que ha ido”, agregó el especialista, quien aseveró que “en el mundo árabe no se habla de políticas del futuro, no se habla de políticas del pasado, sino del hoy y el aquí”.
Para Chaya, “el pasado es negado por los dictadores de turno y han generado el enemigo de turno al que han echado mano, el Estado de Israel, para ese modo sojuzgar a sus pueblos, a quien dicen representar y así perpetuarse en el poder”.
Chaya considera que lo que está ocurriendo es que las autocracias perdieron terreno y que esto no quiere decir que se esté ante revoluciones genuinas.
Además consideró que lo ocurrió en Egipto no es una revolución sino que se asemeja a un autogolpe de Estado y a una especie de abdicación por parte de Hosni Mubarak que a la caída de un dictador, pues quienes están gobernando forman una junta militar liderada por quien fue ministro hasta 14 días antes. También consideró que no hay que tener muchas expectativas de que las elecciones convocadas para septiembre venidero profundicen la democratización pues a su entender lo que necesita el mundo árabe islámico “es una sola revolución para que la calle árabe incorpore otra perspectiva de lo que es la cosmovisión actual”.
“Me estoy refiriendo a una revolución cultural que separe la mezquita del Estado, que despoje a la calle árabe de la ira y del odio que le han inculcado sus gobernantes para mantenerse en el poder utilizando al enemigo externo, la única democracia que existe en la región, el Estado de Israel”, agregó.
Fabián Calle se refirió a “La cuarta ola democratizadora: y la lucha contra el terrorismo”, ya que los medios denominaron al movimiento que está ocurriendo en el norte de África y en otros países cercanos como “la cuarta ola democratizadora” en base a un libro de Samuel Huntington, de Ciencias Políticas en la Universidad Harvard.
Justamente en uno de sus libros Huntington planteó que en el siglo XX se produjeron tres olas que modificaron la estructura política.
Para Calle todavía es prematuro afirmar que se ha de producir una democratización en la región y citó el caso de la revolución islámica en Irán.
“Cuando se produjo la revolución se consideró que iba a democratizar el país pero trascurrido un año ya se observó que lo único que se modifico fue quien lo sojuzga”, señaló.
El analista explicó que cuando “se analiza la ola democratizadora hay que observar que tipo de régimen político surge (…) lo que es muy importante para el futuro”.
“Son cambios inesperadamente importantes, pero después de las sorpresa uno empieza a ser más quisquilloso y más exigente, y cuando uno se pone más quisquilloso y más exigente, la verdad es que no ve que haya muchos cambios revolucionarios”, agregó.
Calle sostuvo que “es muy difícil apoyar revoluciones que derrocan regímenes aliados, como es el caso de Túnez y de Egipto” pues “son actores claves en la lucha de Al Qaeda y en la contención de Irán”.
“Luego de la desorientación surge la teoría de Hilary Clinton (secretaria de Estado estadounidense) de apoyar las revoluciones democráticas siempre que sean legitimas y desde adentro y no inducidas desde Irán o por actores radicales y vamos a tratar que las transiciones sean lo más democráticas posibles. Una teoría aceptable pero endeble pues el tablero de los Estados Unidos esta siendo alterado sustancialmente”, apuntó.
Respecto de Israel, el analista consideró que lo que está ocurriendo es fundamental pues desde 1979 – la paz con Egipto – no tenía el peligro de una guerra con quien era el factor clave por lo que “la situación en Egipto no sólo representa un desafío para los Estados Unidos sino también para Israel”. Finalmente Calle se refirió que la reacción de los países sudamericanos no ha sido para nada llamativa, excepto algunos cambios en concepciones relacionadas con Irán, pues en ciertos medios se publicaron artículos que dan a entender que parecería que a Irán no se lo comprende.
El profesor Jonathan Fine se refirió a la diferencia entre los programas terroristas seculares y religiosos, destacando que los primeros no tenían como un objetivo que sus ejecutores perdieran la vida y por lo tanto sus luchas tenían la posibilidad de alguna negociación.
En cambio, el terrorismo religioso es el medio que utilizan los movimientos religiosos para alcanzar el poder, quienes los llevan a cabo son suicidas y por lo tanto cuando llegan al lugar de su objetivo ya no hay tiempo para nada, concluyó Fine.

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