El cable confidencial del ex embajador de los Estados Unidos en la Argentina Earl Anthony Wayne, filtrado por WikiLeaks, en el cual el diplomático expresó sus sospechas de una eventual manipulación de la “causa AMIA” por parte del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, genera suspicacias, ya que intencionalmente o por error identifica a la presunta fuente de la comunidad judía que habría confirmado esa lectura de los hechos.
Bajo el subtítulo “Visiones de la Comunidad Judía”, el documento confidencial 000717, identificado bajo el número 155524 y fechado en Buenos Aires el 27 de mayo de 2008, dedica tres párrafos a reflejar lo que una fuente comunitaria, que todo indica que pertenecería a la DAIA, le habría comentado a un diplomático norteamericano tras la orden de captura pedida por el fiscal del caso, Alberto Nisman, contra el ex presidente Carlos Saúl Menem, el ya destituido juez Juan José Galeano y otros ex funcionarios públicos por encubrir a Alberto Jacinto Kanoore Edul, implicado en la investigación del atentado a la AMIA desde los primeros días posteriores al ataque del 18 de julio de 1994, que provocó 85 muertos y centenares de herido.
Se trató del segundo acto terrorista en la Argentina, después del perpetrado contra la Embajada de Israel, el 17 de marzo de 1992, hace casi 19 años, que arrojó un saldo de una veintena de víctimas fatales y cientos de otros damnificados.
En los parágrafos 7 a 9, Wayne relata lo ocurrido el 23 de mayo de 2008, pero se cuida de identificar a la fuente comunitaria. Sin embargo, hacia el final del párrafo intermedio aparece mencionado el apellido Neuburger, que coincide con el de Alfredo, el asesor político de la DAIA, la entidad que representa políticamente a los judíos argentinos.
Queda la duda de si alguien se olvidó de tachar su nombre o ello fue hecho adrede, pero todo parece indicar que Alfredo Neuburger habría sido esa fuente, al menos según Wayne.
El parágrafo 7 comienza mencionando la citada reunión “con XXXXXXXXXX”, tras lo cual se aclara que la “DAIA es la organización política que representa a la mayoría de las numerosas entidades judías de la Argentina, incluyendo a la AMIA”.
Tras aclarar que la fuente “repitió mucho” de lo ya mencionado en los párrafos 5 y 6, Wayne especifica que la misma “dijo que la acción de Nisman, y el momento en el cual ella fue realizada, estaban probablemente guiados por la desesperación de la Casa Rosada por cambiar los titulares diarios acerca de la crisis del campo y los informes sobre la inflación”.
“XXXXXXXXXX dijo que nada nuevo había en la acusación de Nisman contra Menem y los otros”, concluye ese 7º apartado.
El siguiente inicia recordando que “XXXXXXXXXXXXX dijo que el grupo de familiares de víctimas de la AMIA Memoria Activa (MA) había estado presionando al GOA (Gobierno de la Argentina) para cumplir los compromisos acordados ante la Comisión de Derechos Humanos de la OEA (por la Organización de Estados Americanos) para investigar completamente el caso”.
Wayne agrega que la fuente comunitaria “citó una reciente entrevista que representantes de MA le dieron a la prensa judía local, sumamente crítica de la falta del accionar del gobierno”.
“MA y la mayor parte de la comunidad judía de la Argentina han visto en una forma muy positiva los esfuerzos de las administraciones de los Kirchner, pero su actitud está cambiando, expresó XXXXXXXXXX”, prosigue el cable clasificado.
Según el ex embajador, la fuente “relató que MA había pedido un reciente encuentro con CFK (por Cristina Fernández de Kirchner), que no le fue concedido, y que en cambio se encontraron con el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, ‘parados en un pasillo’”.
E inmediatamente viene la frase que despertó suspicacias: “Neuburger dijo que Parrilli fue muy impaciente, con una actitud de ‘qué más quieren’”.
El último de los párrafos dedicados a la presunta visión de la comunidad judía sobre el tema, el 9º del documento filtrado, reconoce que “el presidente de la DAIA (que ya era el actual, Aldo Donzis), así como el de la AMIA (Luis Grynwald, que estaba terminando su gestión porque Guillermo Borger ya había sido elegido como su reemplazante), habían hecho declaraciones públicas en apoyo de las acciones de Nisman”.
Sin embargo, trascartón menciona que “XXXXXXXXXX dijo que tenían pocas alternativas a apoyar públicamente cualquier acción que pareciera implicar un progreso en el caso”.
Aun así, la fuente habría asegurado, según Wayne, “que la conducción de la DAIA estaba muy preocupada de que el caso de la AMIA estuviera, una vez más, siendo utilizado para consideraciones políticas domésticas y también por el posible impacto (que el pedido de captura de Menem, Galeano y compañía pudiera tener) sobre el caso internacional y las Circulares Rojas” de Interpol, que ordenan la detención de funcionarios iraníes acusados de planificar el atentado.
El parágrafo 9 finaliza diciendo que “una última información ofrecida por XXXXXXXXXXXXXX (que la Embajada todavía no puede confirmar) es que el procurador general de la Argentina, Esteban Righi, estaría por renunciar pronto y Alberto Nisman supuestamente sería el principal candidato para el cargo”.
Consultado por la Agencia Judía de Noticias, Wayne se excusó de hacer declaraciones.
“Gracias, pero no puedo ofrecer comentario; debe consultar a la vocera de la embajada”, respondió el entonces embajador de los Estados Unidos en la Argentina.
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