Israel sigue de cerca y en silencio los acontecimientos en el Líbano, donde hubo manifestaciones de partidarios de Hezbollah en medio de un clima de tensión tras la presentación de la acusación del fiscal del tribunal que investiga el asesinato del ex primer ministro Rafik Hariri, que habría responsabilizado por el magnicidio a la Fuerza Kuds iraní y al ex jefe militar de Hezbollah Imad Mughniyeh, también acusados de los atentados contra la Embajada de Israel y la AMIA, en la Argentina, que provocaron más de un centenar de muertos
El primero de ellos fue perpetrado el 17 de marzo de 1992 y dejó un saldo de una veintena de víctimas fatales y cientos de heridos, mientras que el otro fue cometido el 18 de julio de 1994 y arrojó un saldo de 85 asesinados y centenares de damnificados adicionales.
Ello demostraría la existencia de una misma matriz terrorista en los tres hechos, según expresaron a la Agencia Judía de Noticias (AJN) fuentes vinculadas a las causas en la Argentina.
Si bien Israel se cuida de hacer comentarios sobre los acontecimientos en el país de los cedros para que pueda ser visto como interviniendo de una manera u otra en ellos, una fuente aseguró hoy, martes, que si es cierto que el fiscal acusó al líder espiritual iraní, ayatola Ali Jamenei, de estar atrás del magnicidio, ello difícilmente cambie de manera significativa la actitud internacional hacia Teherán porque la mayor parte del mundo ya sabe lo que Irán es capaz de hacer, mientras que a otros países que lo apoyan -como Venezuela- no les influiría en modo alguno.
Funcionarios israelíes también consideraron poco probable que algo cambie en el Líbano, por la sencilla razón de que todos conocen bien la cercanía entre Irán y Hezbollah.
Por su parte, el secretario del tribunal, Herman van Hebel, confirmó en un comunicado que el fiscal Daniel Bellemare había enviado las actas de acusación al juez Daniel Fransen, quien debe decidir si la confirma, la rechaza o pide más pruebas sobre el asesinato de Hariri y otras 22 personas el 14 de febrero de 2005, por la explosión de un enorme camión-bomba, en Beirut.
Mientras tanto, partidarios de Hezbollah se reunieron esta mañana en las calles de Beirut, lo cual llevó a que varias escuelas cerraran mientras padres nerviosos sacaban de clase a sus hijos.
Hubo al menos cuatro concentraciones de hasta 30 personas cada una, con gente vestida de negro que portaba handies, una de las cuales se produjo a unos 400 metros del Grand Serail, la sede del gobierno libanés, ubicada en el centro de Beirut, razón por la cual funcionarios de seguridad cerraron los accesos al edificio.
Si bien las manifestaciones luego se dispersaron, fueron entendidas por estos últimos como demostraciones de fuerza de Hezbollah.
Respecto de las similitudes con los atentados en la Argentina, cabe recordar que el fiscal especial Alberto Nisman, quien instruye la investigación por el atentado a la AMIA, estuvo reunido en octubre de 2009 con el tribunal que investiga el crimen de Hariri, invitado por su par francés, Daniel Bellamare, a cargo de la procuración del magnicidio.
En esa oportunidad, según pudo reconstruir AJN, las partes intercambiaron información sobre distintos aspectos probatorios y la responsabilidad de los acusados en ambos expedientes.
Según trascendió el fin de semana, el tribunal imputaría al líder supremo iraní, ayatolá Jamenei, de haber ordenado el asesinato del padre de Saad (ver foto de su visita a Irán), el actual primer ministro libanés, quien quedara como interino después de la salida del gobierno de los ministros de Hezbollah y sus aliados.
La instrucción le habría sido comunicada a Mughniyeh por Kassem Suleymani, jefe de la Fuerza Kuds, cargo que en oportunidad del atentado a la AMIA ocupaba el actual ministro de Defensa iraní, Ahmad Vahidi, quien tiene orden de captura internacional con la anuencia de Interpol, al igual que cinco compatriotas.
De acuerdo a las fuentes, el primero, quien fue asesinado con un coche-bomba el 12 de febrero de 2008, en Damasco, habría sido el encargado de armar el equipo de sicarios que llevó a cabo el ataque, con la ayuda de su cuñado.
Otro informante habría agregado que el presidente sirio, Bashar al-Assad (al centro en la foto, flanqueado por su par iraní, Mahmoud Ahmadinejad, a la derecha, y por el secretario general de Hezbollah, Hassan Nasrallah), y su cuñado y jefe de inteligencia, Assef Shawkat, también habrían jugado un rol clave en el plan.
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