El ministro de Relaciones Exteriores israelí, Avigdor Lieberman, le dijo hoy, jueves, al primer ministro griego, George Papandreou, durante su visita a Atenas, que la caída del gobierno libanés “es un ejemplo adicional de la extorsión y las amenazas a la comunidad internacional que utiliza Hezbollah”, la organización terrorista acusada de los atentados en la Argentina en la década de 1990, que provocaron más de 100 muertos y centenares de heridos.
El primero fue perpetrado el 17 de marzo de 1992, contra la Embajada de Israel, y el otro ocurrió el 18 de julio de 1994, contra la AMIA.
El canciller judío le explicó al jefe de gobierno helénico que el objetivo de esa movida política “es impedir la publicación de los resultados de la investigación internacional del asesinato de (el ex primer ministro libanés Rafik) Hariri”, padre del actual, Saad.
Por otra parte, el ejército israelí capturó hoy, jueves, a un libanés que habría cruzado accidentalmente la frontera por una zona donde el límite no está bien delimitado.
El hombre fue llevado para ser interrogado, con conocimiento de la Fuerza Interina de Naciones Unidas en el Líbano.
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