La Oficina del Primer Ministro de Israel explicó en un comunicado difundido hoy, lunes, que la demolición del ex hotel Shepherd, en Jerusalem Oriental, realizada ayer, domingo, se trató de “acciones llevadas a cabo por particulares, de conformidad con la ley israelí”, en la cual “el gobierno israelí no estuvo involucrado”.
El texto agregó que “no debería esperarse que el Estado de Israel les imponga a los judíos una prohibición de compra de propiedad privada en Jerusalem”, ya que “ningún gobierno democrático” lo haría, máxime teniendo en cuenta que “los residentes árabes de Jerusalem pueden comprar o alquilar una propiedad en barrios de Jerusalem con mayoría judía”.
Cabe recordar que el ex hotel fue comprado en 1985 por el millonario estadounidense Irving Moskowitz, quien planea convertirlo en 20 departamentos para familias judías religiosas, en asociación con la organización Ateret Cohanim.
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