El Departamento de Estado negó ayer el informe que decía que la administración de EE.UU. estaba furiosa con el ministro de defensa Ehud Barak por haberlos engañado supuestamente sobre su rol en el proceso de paz.
En una entrevista con el periódico israelí The Jerusalem Post iniciada por la administración, el vocero del Departamento de Estado, P. J. Crowley, dijo que el informe del domingo de un medio israelí, Haaretz, “no es verdad”.
“Tenemos el más alto respeto por Barak y seguiremos trabajando con él en distintos temas”, dijo Crowley.
Según la historia de Haaretz, la administración estaba furiosa con Barak por sobre vender su habilidad de empujar al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, hacia temas del proceso de paz.
El periódico decía que el enojo llegaba al presidente estadounidense, Barak Obama, y a la secretaria de estado, Hillary Clinton, y que estaban particularmente perturbados porque les había prometido que Netanyahu firmaría un congelamiento adicional de tres meses a cambio de garantías diplomáticas y militares.
La historia también decía que los americanos, de ahora en más, tratarían sólo con Barak en asuntos militares.
Un funcionario de EE.UU. dijo en respuesta a esta historia que Washington no congelaría a Barak en la discusión diplomática porque es “el ministro de relaciones exteriores para EE.UU.”
También dijo que Washington no tiene “una relación cercana” con el ministro de asuntos exteriores, Avigdor Lieberman.
Además expresó que la administración sabía desde el comienzo que dada la coalición política de Netanyahu, en temas como la moratoria de los asentamientos, sería el primer ministro, no Barak, quien marcase las decisiones.
El funcionario dijo que nadie en la administración creía en la propuesta que Barak le “entregaría a Netanyahu.
Fuentes cercanas a Barak y Netanyahu inequívocamente descartaron la historia como “sin sentido”, diciendo que su origen estaba entre los detractores dentro del partido laborista o Kadima, quienes estaban buscando avergonzarlo.
Las fuentes indicaban que la historia estaba basada en lo que dijo que escuchó un funcionario anónimo de un alto funcionario estadounidense.
Pero Barak Ravid, quien escribió la pieza de Haaretz, dijo que, como informó en la historia, los detalles fueron confirmados por cinco fuentes independientes.
“Incluso luego de la publicación de la historia y durante mi conversación con P. J. Crowley, recibí e-mails de diferentes fuentes en Washington diciendo lo opuesto a lo que había dicho el vocero del Departamento de Estado”, dijo Ravid.
También agregó que fue “natural y entendible que el vocero haya tenido una directiva de algún superior de negar este tipo de historia, en luz de la presión que imagino que se posicionó en él de Kirya (sede del Ministerio de Defensa en Tel Aviv), de la embajada israelí en Washington, y de diferentes fuentes en la comunidad judía americana”.
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