El Centro Simon Wiesenthal – Francia co-organizó un acto en conmemoración del 30º aniversario del ataque contra la sinagoga de Copernic (ocurrido el 3 de octubre de 1980), titulado “Recordar, analizar, juzgar”. El estallido de la bomba, atribuida en un primer momento a grupos neonazis, provocó la muerte de cuatro personas en la calle e hirió a cuarenta y dos feligreses que se encontraban adentro de la sinagoga. El ataque fue posteriormente adjudicado al Frente Popular para la Liberación de Palestina – Operaciones Especiales (PFLP – SO), cuyas base de operaciones se hallaba en el Líbano.
El entonces Primer Ministro Raymond Barre calificó el ataque como “un acto infame contra judíos en la sinagoga, que alcanzó a cuatro franceses inocentes que pasaban por la calle”.
A las 18.38, hora de la explosión de la bomba, el actual Primer Ministro, François Fillon, enmendó el agravio al reconocer la identidad francesa de todas las víctimas, judíos y gentiles. También lamentó las continuas agresiones “contra cementerios judíos, contra aquellos que usan ‘kippot’, en público o que no ocultan sus estrellas de David, y los persistentes mensajes antisemitas a través de Internet”.
La mayoría de los oradores se refirieron a la petición francesa para que Canadá extradite al principal sospechoso, Hassan Diab, un ex profesor universitario residente en Ottawa.
El juez Jean-Louis Bruguière, un experto en terrorismo que fuera durante largo tiempo responsable del caso, consideró el aniversario como “un día en que salimos del túnel… la justicia en las democracias no debe favorecer lo intolerable. Canadá debe brindar una solución al caso Copernic”.
El ex ministro de Justicia canadiense y actual miembro del Parlamento, Irwin Cotler, hizo referencia a la búsqueda de la justicia y a los peligros de una cultura de la impunidad. “Pocos perpetradores de tales crímenes han sido llevados ante un tribunal… no debe haber protección alguna para quienes han cometido crímenes contra la humanidad”. Lamentó que “los inventarios de ataques terroristas y de sus víctimas –Bali, Madrid, Londres-, tienden a ignorar la dimensión específica del terrorismo antisemita, y dejan la impresión que las víctimas judías de tales ataques no son realmente víctimas… Esta conmemoración confirma que la lección no puede convertirse en letra muerta. Nos corresponde pronunciarnos, actuar, proteger y prevenir”. La cercanía de la ceremonia con el 60º aniversario de la Convención contra el Genocidio de Naciones Unidas motivó a Cotler a referirse a las violaciones a dicho documento por parte del presidente iraní Ahmadinejad.
El presidente de AMIA, Guillermo Borger, trazó un paralelo entre el ataque contra Copernic y el de 1994 contra la AMIA, que provocó la muerte de 85 personas y centenares de heridos. Dos sucesivos presidentes argentinos enfatizaron su reclamo de justicia desde el podio de la Asamblea General de las Naciones Unidas, exigiendo la extradición de siete iraníes implicados en tal atrocidad.
El Presidente del Centro Simón Wiesenthal – Francia, Richard Odier, se refirió con emoción al impacto del ataque en Copernic sobre su generación. “A pesar de ser un niño, fue la primera vez que me sentí diferente y comprendí como judío lo que podía significar la persecución”. El efecto Copernic lo motivó a involucrarse en programas a favor de los derechos humanos, particularmente en campañas acerca de Ruanda y Darfur.
El Director de Relaciones Internacionales del Centro, Dr. Shimon Samuels, propuso que “en el marco de una eventual acción de clase en nombre de las víctimas francesas del terrorismo de Medio Oriente, los bienes y activos del PFLP –un miembro integrante de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP)- así como los de Hassan Diab, luego de su extradición a Francia, sean congelados para indemnizar a los sobrevivientes de Copernic y a las familias de las víctimas”.
“Durante treinta años se ha denegado justicia quienes fueron afectados en Copernic. La clausura psicológica requiere de la extradición de Hassan Diab para enfrentar un tribunal francés –tal como la AMIA ha esperado durante 16 años ya para lograr el arresto de los cómplices iraníes en dicho ataque. El trauma de Copernic persiste como precursor de pogromos subsiguientes en el período post-Holocausto, desde Djerba hasta Estambul y Mumbai; jamás un responsable fue arrestado y todavía estamos esperando justicia”, concluyó Samuels.
El infatigable compromiso de Simon Wiesenthal para llevar a los criminales nazis ante la justicia ha establecido principios rectores para el Centro que lleva su nombre, para examinar y promover acciones que permitan procesar a terroristas – los criminales contra la humanidad de nuestro tiempo.
403

