El embajador polaco, Slawomir Ratajski, entregó un ramo de rosas rojas a Dylag. Por su parte la arquitecta Alicia Graisman, representando a la Fundación Wallenberg, también le hizo entrega de un obsequio. La agasajada se mostró muy emocionada y agradecida. «Estoy verdaderamente chocha. Lástima que mi marido no viva para ver esto», expresó en un castellano matizado por el acento de su tierra natal.
Junto al embajador Ratajski Dylag recordó distintas vivencias de la historia de Polonia. Por su parte la Arquitecta Graisman, destacó la valentía de esta dama que nunca ha perdido la humildad, más allá de la trascendencia de sus actos en defensa de los derechos humanos. La intención de hacer esta visita fue reconocer y homenajear a una mujer que con su valor dejó en evidencia para siempre el rol fundamental que desempeñaron muchas mujeres en un momento tan difícil como la Segunda Guerra Mundial.
Uno de los momentos más difíciles de Dylag fue cuando estuvo 4 días bajo los escombros en 1944. Fue durante el levantamiento de la ciudad de Varsovia, que se extendió durante 63 días. Allí Juana luchó dentro de la resistencia clandestina, donde sin ella saberlo, también participaban su hermano y su tío. «Fue terrible, los nazis devastaron casa por casa, piso por piso», recuerda.
Luego de la guerra estuvo en Italia, donde conoció a su marido, también sargento del Ejército de Polonia. De allí partieron a Inglaterra, hasta que finalmente viajaron a Argentina. Juana no volvió a Polonia hasta 1967. «Mi mamá me pedía por carta que no regresara. Era por el peligro del régimen comunista. Me escribía como si fuese una amiga, en lugar de hacerlo como madre, para evitar problemas», cuenta con la mirada puesta en unas fotos donde está con su marido.
El año pasado el Gobierno Polaco condecoró a Dylag con una medalla de Jan Karski, héroe de la resistencia polaca y primer testigo del Holocausto. En 1992 había recibido el título honorario de «Justo entre las Naciones», distinción que otorga el Estado de Israel a las personas no judías que salvaron judíos durante la Shoá. Gracias a Juana, personas como Felicia Erlich y sus hijas Danuta e Irena salvaron sus vidas de la persecución nazi. Esta familia vivió durante dos años oculta en el departamento que los Dylag tenían en Varsovia.
La Fundación Internacional Raoul Wallenberg es una Organización No Gubernamental cuya misión es desarrollar emprendimientos educativos basados en las acciones heroicas de los Salvadores del Holocausto. En sus sedes de Nueva York, Jerusalén y Buenos Aires promueve la difusión de las conductas de personas cuyo ejemplos y modelos de vida estén fundamentados en los valores de solidaridad, coraje y verdad; como los del diplomático sueco Raoul Wallenberg. Asimismo, permanece alerta a los recurrentes intentos de encubrir crímenes de lesa humanidad.

