Por B. Kliksberg
Todos aquellos que creen en los derechos humanos, en la democracia, en la construcción de sociedades justas y en la paz deben alzar su voz para que Ahmadineyad y el régimen que representa no prosigan con sus amenazas de cometer un genocidio contra Israel y no asesinen de nuevo a los 6 millones de judíos, suprimiendo su memoria.
¿Cómo alguien que designó ministro de Defensa a uno de los principales acusados por la justicia argentina por la masacre de
Hay preguntas inquietantes: ¿Cómo este régimen, que asesinó en la calle, ante la mirada del mundo, a Neda Agha-Soltan, de 16 años, que usa fuerzas de choque para eliminar a los estudiantes, dirigentes sindicales, intelectuales, opositores, que está “purgando” las universidades, puede tener la solidaridad de sectores que se autocalifican de progresistas en
Ahmadineyad optó por adjudicar las culpas a un “enemigo externo”, un viejo truco. Incita al antisemitismo, niega el Holocausto, que ha condenado todo el género humano, y clama por la destrucción del Estado de Israel, de quien ha dicho “no durará mucho. Su vida ha llegado al fin”.
El descontento social se expresó en las últimas elecciones, denunciadas como fraudulentas por los opositores, y en las tan valientes marchas de protesta, a pesar de la durísima represión. El régimen redobló los encarcelamientos, las torturas, y anuncia que se expurgará de las universidades la enseñanza de las ciencias sociales, por subversivas, porque promueven “las dudas y la incertidumbre”.
Tiene motivos para su prédica. Los datos socioeconómicos iraníes son muy negativos. Siendo una de las mayores potencias petroleras del planeta, Irán ocupa sin embargo el puesto número 94 en Desarrollo Humano, según el último índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas. Irán tiene un 18% de analfabetos, un 11,5% de desocupación abierta, enormes brechas en salud pública y servicios básicos. La discriminación de género es agudísima. Los hombres pueden divorciarse cuando quieren y tienen la custodia de los niños. Pueden prohibir a sus esposas trabajar fuera del hogar. El testimonio de una mujer en
Ahmadineyad es el héroe de los racistas del Ku Klux Klan, de los grupos neonazis europeos, de los grupúsculos neonazis latinoamericanos.
En su discurso en El Cairo, Barack Obama denunció: “Los judíos fueron reducidos a la esclavitud, torturados, baleados y asesinados. Seis millones de judíos fueron aniquilados. Negarlo es infundado, ignorante y odioso”, dijo.
Frank-Walter Steinmeier, ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, el país que perpetró el Holocausto, le contesto: “Usted es una desgracia para su país”.
Para el presidente iraní, Mahmoud Ahmadineyad, no hay nadie bajo Auschwitz, Suchonel no vio lo que vio, los niños de Tarnov no existieron. Acaba de reiterar que el Holocausto “es una mentira”.
Para los nazis se debía matar primero a los niños judíos, así se suprimían los posibles testigos. Mataron a un millón y medio. En el cementerio de Tarnov, en Polonia, hay una lápida que dice: “Yacen aquí 800 pequeñas cabezas destrozadas de niños judíos asesinados cruelmente el 11 de junio de
Auschwitz es el mayor cementerio del mundo. Yacen allí 1.500.000 personas asesinadas por los nazis. En el documental Shoah, de Claude Lanzmann, Suchonel, supervisor de las SS en Treblinka, se queja porque “Treblinka sólo procesaba de

