Itongadol/Agencia AJN.- El ministro de Cultura de Israel, Miki Zohar, pidió revocar la ciudadanía israelí de los directores Yuval Abraham y Rachel Szor, a quienes acusó de “traicionar al país” por el contenido de su documental “NAZA”, que recibió un premio especial del jurado en el Festival de Cine de Venecia.
La película aborda acusaciones sobre el supuesto uso de sistemas de inteligencia artificial por parte de Israel para identificar y atacar a civiles en Gaza, una cuestión que los realizadores presentan como parte de una denuncia sobre las operaciones militares israelíes.
Tras conocerse la distinción obtenida por el documental en Venecia, Zohar cuestionó duramente a sus directores y calificó su postura como una muestra de “odio hacia sí mismos”.
“El intenso odio hacia sí mismos de los productores, que están dispuestos a perjudicar a su patria a cambio de los aplausos de los antisemitas del mundo, es inconcebible y constituye una traición al país”, afirmó el ministro en un comunicado.
Zohar sostuvo además que la obtención del reconocimiento internacional no modifica su valoración sobre el contenido de la película y anunció que buscará avanzar contra los realizadores desde su posición en el gobierno.
“Como ministro de Cultura, actuaré inmediatamente para revocar la ciudadanía israelí de estos despreciables directores por traicionar al país”, afirmó.
Las declaraciones del ministro se produjeron después de que “NAZA” obtuviera el premio especial del jurado en uno de los principales festivales cinematográficos del mundo. El reconocimiento convirtió a la producción en el centro de una nueva controversia en Israel en torno a la representación del conflicto en Gaza y al papel de los cineastas israelíes que cuestionan las acciones de su propio país.
Las acusaciones planteadas por el documental sobre el uso de inteligencia artificial y ataques contra civiles forman parte del contenido y enfoque de la película y fueron presentadas por sus realizadores como una denuncia. La reacción de Zohar, en cambio, se centró en considerar que la producción perjudica a Israel y constituye una forma de traición.
El enfrentamiento también expone una disputa más amplia dentro de Israel sobre los límites de la crítica cultural y artística durante el conflicto, especialmente cuando producciones nacionales reciben reconocimiento en el exterior por obras que cuestionan las políticas o acciones del Estado.

