Itongadol/Agencia AJN.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que estaría dispuesto a intervenir en la disputa por la soberanía de las Islas Malvinas entre la Argentina y el Reino Unido y advirtió que una escalada del conflicto podría convertirse en un “potencial desastre”.
Las declaraciones fueron realizadas durante una visita oficial a Irlanda y se suman a una serie de comentarios recientes en los que el mandatario estadounidense dejó abierta la posibilidad de revisar la tradicional posición de neutralidad de Washington sobre el archipiélago.
Durante una conferencia de prensa conjunta con el primer ministro irlandés, Micheál Martin, Trump fue consultado sobre la cuestión Malvinas y respondió: “Las Islas Malvinas… aquí vamos de nuevo. Son muy interesantes. El Reino Unido tiene algunos problemas con la inmigración, con la energía”.
El mandatario republicano fue más allá y sugirió que Londres podría tener dificultades para sostener una respuesta militar en un escenario de crisis. “Eran un país diferente en ese entonces. No creo que estén dispuestos a viajar tan lejos”, afirmó.
Trump agregó que estaría dispuesto a desempeñar un rol de mediador si la situación se deteriora.
“Estoy seguro de que me llamarán para intervenir en ese potencial desastre. Pero si lo hacen, probablemente podré resolverlo. Ahora mismo hay dos países que no están contentos con la situación en las Malvinas”, sostuvo.
Las declaraciones representan una nueva señal de distanciamiento respecto de la posición histórica de Estados Unidos sobre el archipiélago. Si bien Washington reconoce que el Reino Unido administra de facto las islas, tradicionalmente evitó pronunciarse sobre la cuestión de la soberanía, que la Argentina reclama desde hace décadas.
A comienzos de septiembre, Trump ya había generado repercusiones al señalar que no descartaba “revisar” la postura estadounidense respecto de las Malvinas. Aquellas declaraciones fueron interpretadas por medios británicos como una posible herramienta de presión sobre Londres en el marco de las exigencias de Washington para que sus aliados incrementen el gasto en defensa.
Pocos días después, el mandatario volvió a referirse al tema al recordar la guerra de 1982 y remarcar la distancia geográfica entre el Reino Unido y el archipiélago. “Es un viaje muy largo”, señaló entonces.
Las palabras de Trump tuvieron una fuerte repercusión en la Argentina. El gobierno del presidente Javier Milei respondió con una serie de anuncios destinados a reforzar la posición argentina sobre las islas, entre ellos nuevas sanciones contra empresas que desarrollen actividades de exploración y explotación de recursos naturales sin autorización argentina, la construcción de una base estratégica en Tierra del Fuego y el envío al Congreso de un proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional.
La decisión del Ejecutivo argentino se produjo en un contexto marcado por el avance del proyecto petrolero offshore Sea Lion, ubicado en aguas cercanas a las Malvinas. El emprendimiento está liderado por la compañía israelí Navitas Petroleum, que controla el 65% de las licencias, junto con la firma británica Rockhopper Exploration, titular del 35% restante.
La cuestión Malvinas también se convirtió recientemente en un tema de debate dentro de Israel y el Reino Unido. En las últimas semanas, dirigentes israelíes y políticos británicos intercambiaron opiniones sobre el conflicto, mientras que figuras como Nigel Farage remarcaron ante funcionarios israelíes la importancia que la soberanía de las islas tiene para la sociedad británica.
Las nuevas declaraciones de Trump agregan un elemento inesperado a una disputa diplomática que lleva más de 190 años y que continúa siendo uno de los principales ejes de la política exterior argentina. Mientras Londres mantiene que la soberanía de las islas no está en discusión y se ampara en el principio de autodeterminación de los habitantes del archipiélago, Buenos Aires sostiene que se trata de un territorio ocupado ilegalmente desde 1833 y reclama la reanudación de negociaciones bilaterales para resolver la controversia.

