Un año más, KKL Argentina acompañó a Israel de la manera más concreta: del 7 al 14 de julio, educadores de escuelas y otros marcos comunitarios argentinos viajaron a Israel para participar del Congreso Mundial de Educación de KKL, en lo que representó una de las delegaciones más significativas a nivel mundial.
En total, el congreso reunió a 209 educadores, docentes y directivos escolares provenientes de más de 26 países, en una demostración colectiva de compromiso con Israel en uno de sus períodos más desafiantes. A pesar del contexto de la guerra y el aumento del antisemitismo en el mundo, los participantes eligieron estar —y esa elección fue, en sí misma, un mensaje.
De los casi 80 representantes latinoamericanos, 31 fueron argentinos, distribuidos entre dos programas: Learkiv, dirigido a educadores/as de la Red Escolar Judía de América Latina, que los invita a diseñar proyectos interdisciplinarios que conecten a los estudiantes con los desafíos del presente, fortaleciendo el vínculo con Israel y con la identidad judía contemporánea; y Najshon, orientado a jóvenes con diferentes recorridos comunitarios que busca formarlos en profundidad para que puedan diseñar y liderar experiencias educativas en diferentes marcos multiplicando lo aprendido al volver a sus ciudades.




Una semana de Israel, de punta a punta
El recorrido de ocho días atravesó Israel de norte a sur, con una densidad de experiencias diseñada para que cada lugar hablara por sí mismo. No se trató de turismo: cada parada tenía una intención educativa precisa.
La semana comenzó en el norte. Con visitas de Learkiv al Centro Forestal Ilanot, un arboreto creado en los años ’50 con más de 700 especies arbóreas del mundo, símbolo vivo del trabajo de KKL por reverdecer el país. Najshon, en paralelo, arrancó en Zijron Iaakov, conociendo sobre los inicios del movimiento sionista. Ambos grupos confluyeron en el Centro Forestal Lavi, para la apertura del seminario y dejando su huella en Israel plantando un árbol en nombre de la comunidad Argentina.
El miércoles llevó a todos al Agmon HaHula, el parque de observación de aves donde KKL logró uno de los proyectos más admirados del mundo: dos veces al año, más de 500 millones de aves pasan por esa región en su migración entre Europa y África. Desde allí, la delegación se trasladó al Kinneret Innovation Center, a orillas del Mar de Galilea, donde innovación con propósito, tecnología y educación se integran en un mismo ecosistema, y luego al Mirador Ramot Naftali, con una charla de contexto geopolítico sobre la frontera norte.
El jueves estuvo marcado por el encuentro con la Israel cotidiana y plural: el Kibutz Ravid con su programa para jóvenes israelíes, una jornada de voluntariado en el Kibutz Kfar Masaryk, y una visita a una comunidad drusa —almuerzo y conversación incluidos— que mostró otra dimensión de la diversidad israelí. Al caer la tarde, el grupo partió hacia Jerusalén.
Los días en la capital fueron los más intensos en términos de memoria e identidad. El viernes incluyó la visita al Monte Herzl —el cementerio militar y el panteón de líderes nacionales—, Yad Vashem, el Kotel Hamaraví, y la bienvenida musical de Shabat en el hotel. El sábado fue Shabat pleno: recorrido caminando por la Ciudad Vieja y por la tarde una charla con Abraham Infeld, referente mundial de la educación judía. El programa cerró con la Havdalá y el show de luces del Migdal David.
El domingo fue el más contundente emocionalmente: la visita al sur, a los sitios vinculados al 7 de octubre — Memorial de NOVA, Tkumá, Sderot, testimonios directos—, y por la noche, una cena con jaialim (soldados). Para muchos, fue el momento que más marcó el viaje.
El lunes, los grupos tuvieron agendas que los distinguieron: Learkiv realizó sesiones de trabajo en la Universidad Hebrea de Jerusalem y visitó el Museo Amigos de Sión; Najshon presentó sus proyectos finales en las oficinas de KKL en Jerusalén y luego tuvieron una charla de actualidad y desafíos de Israel dentro de un café icónico de la ciudad.
El martes, último día, la delegación se desplazó a Tel Aviv. Learkiv visitó la Biblioteca Nacional de Israel; mientras que Najshon arrancó en el Museo de la Knesset. Toda la delegación concluyó el recorrido en ANU, el museo del pueblo judío.
Lo que el viaje deja
Volver de Israel con más preguntas que respuestas es parte del diseño. Cada programa —Learkiv, Najshon— apunta a que los participantes no sean solo mejores educadores y que tengan más herramientas para abordar contenidos sobre Israel, sino personas con una relación más consciente con el país al haberlo caminado, mientras que conversaban con su gente y miraban su realidad.
En años en que el mundo judío enfrenta un aumento sostenido del antisemitismo y en que Israel vive una de sus etapas más complejas, que 31 educadores argentinos judíos y no judíos hayan elegido viajar tiene un peso específico. KKL Argentina lleva décadas generando ese tipo de presencia. Y este congreso fue, una vez más, la expresión más concreta de esa tarea.

