Irán consideró atacar un puerto ucraniano en el Mar Negro en respuesta a un ataque ucraniano contra un barco iraní, pero en una intensa actividad diplomática, optó por no hacerlo, informaron funcionarios iraníes y occidentales a The New York Times el martes.
Según fuentes con conocimiento del asunto, Irán esperaba lanzar un misil balístico con una pequeña ojiva contra Ucrania como demostración de fuerza. Esto habría constituido una escalada importante y habría conllevado el riesgo de abrir un nuevo frente de guerra, dada la alianza de Irán con Rusia.
Las fuerzas ucranianas atacaron un buque de guerra ruso y embarcaciones utilizadas para transportar carga militar vinculada a Irán en el mar Caspio, declaró el sábado el presidente Volodímir Zelensky.

El Kremlin afirmó el martes que un ataque ucraniano contra una embarcación iraní en el mar Caspio debía considerarse un ataque contra Irán y demostraba la importancia de eliminar lo que consideraba la amenaza proveniente de Kiev.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán condenó el sábado el ataque ucraniano y afirmó que provocó una explosión que causó la muerte de un marinero e hirió a otro.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, acusó el martes a Ucrania de ampliar el alcance geográfico de lo que denominó «ataques terroristas».
Peskov acusó a Kiev de volar los gasoductos Nord Stream de Alemania —algo que Ucrania niega— y de perjudicar los intereses de Kazajistán al atacar la infraestructura Consorcio del Oleoducto del Caspio (CPC).
«Esta amenaza debe ser neutralizada y destruida definitivamente», dijo Peskov.

