Itongadol/Agencia AJN.- El jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), Eyal Zamir, se enfrentó al primer ministro Benjamín Netanyahu y al ministro de Defensa Israel Katz por el plan del gobierno de aprobar una ley que exima de arresto a los judíos ultraortodoxos que incumplan sus obligaciones legales según la ley de reclutamiento militar vigente en Israel.
En una carta, claramente filtrada intencionadamente a los medios, Zamir advirtió a Katz —aunque es sabido que el ministro de Defensa actúa únicamente como mano derecha del primer ministro en estos asuntos— que la implementación de dicha ley crearía una serie de problemas de seguridad nacional, por lo que se opone a su aplicación «de forma absoluta e inequívoca».
Según Zamir, la ley reduciría el reclutamiento tanto de la comunidad ultraortodoxa como de la población israelí en general, al deslegitimar la idea de las Fuerzas de Defensa de Israel como el «ejército de la nación» en el que todos están igualmente obligados a servir.
A continuación, el jefe de las FDI afirmó que no se debería obligar a las Fuerzas de Defensa de Israel a juzgar qué estudiantes de yeshivá merecen una exención y cuáles no, debido a que carecen de experiencia en este ámbito, pues su especialidad es la guerra.
En tercer lugar, el jefe de las FDI declaró que “la ira y la aspereza que dicha ley generará dentro del ejército perjudicarán su cohesión en un momento crítico, cuando se encuentra en alerta en varios frentes y lidia con déficits históricos en el número de tropas” debido a que el gobierno lleva tres años y medio sin reclutar a más judíos ultraortodoxos ni prorrogar las leyes de reclutamiento obligatorio y de reservistas.
En los últimos meses, Zamir generó controversia de forma más discreta al advertir al gabinete de seguridad que existían diez señales de alerta sobre la escasez de tropas de las FDI prevista para enero de 2027, debido a que el gobierno estaba ignorando el problema.
Sin embargo, la filtración pública de la carta de Zamir a Katz constituye un ataque aún más contundente que evidencia la creciente frustración y preocupación dentro del alto mando de las FDI por la forma en que el gobierno está gestionando el reclutamiento de tropas.

