Inicio INTERNACIONALES China realizó una inusual prueba de misil nuclear desde un submarino y genera preocupación por su capacidad para alcanzar EE.UU.

China realizó una inusual prueba de misil nuclear desde un submarino y genera preocupación por su capacidad para alcanzar EE.UU.

Por Gustavo Beron
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Itongadol/Agencia AJN.- China anunció que llevó a cabo una inusual prueba de un misil balístico intercontinental lanzado desde un submarino nuclear en el océano Pacífico, una demostración de fuerza que generó preocupación en Occidente y entre varios países del Indo-Pacífico.

Se trata de la primera prueba de este tipo anunciada por Beijing desde un lanzamiento similar realizado hace aproximadamente dos años, que ya había sido el primer ensayo declarado de un misil balístico intercontinental chino en más de cuatro décadas.

La agencia estatal china Xinhua informó que el lanzamiento fue efectuado por la Armada china a las 12:01 del mediodía, hora local, desde un submarino nuclear y que el misil transportaba una ojiva simulada. Según el comunicado oficial, el proyectil impactó con precisión en una zona marítima previamente designada.

Las autoridades chinas aseguraron que se trató de una prueba rutinaria incluida dentro del programa anual de entrenamiento militar y afirmaron que no estuvo dirigida contra ningún país en particular.

Aunque Beijing no identificó oficialmente el sistema utilizado, el diario chino Global Times, considerado cercano al gobierno, indicó que probablemente se trató de un misil JL-3, un nuevo misil balístico intercontinental lanzado desde submarinos y diseñado para transportar armas nucleares.

El JL-3 fue presentado públicamente durante un desfile militar celebrado el año pasado, en el que China exhibió por primera vez una capacidad nuclear completa basada en tierra, mar y aire, conocida como tríada nuclear.

Según un informe del Departamento de Defensa de Estados Unidos publicado en 2023, el alcance del JL-3 permitiría atacar territorio continental estadounidense incluso si el submarino permanece cerca de las costas chinas.

La prueba se produjo en medio de una rápida expansión de las capacidades nucleares de Beijing. De acuerdo con estimaciones del Pentágono, China contaba con alrededor de 600 ojivas nucleares en 2024 y podría alcanzar las 1.000 para 2030 si mantiene el ritmo actual de desarrollo.

Además, el país continúa ampliando su flota submarina. Según la organización estadounidense Nuclear Threat Initiative, actualmente dispone de seis submarinos equipados para portar misiles nucleares, además de decenas de submarinos de ataque de propulsión nuclear.

Expertos occidentales consideran que estos avances responden tanto a la intención de reforzar la disuasión nuclear china como a la preparación para un eventual conflicto en torno a Taiwán, isla que Beijing considera parte de su territorio y cuya reunificación ha prometido concretar.

Jeffrey Lewis, especialista en armamento nuclear chino del Middlebury Institute de Vermont, afirmó que la prueba podría marcar el inicio de una nueva etapa en la estrategia militar de China.

“Históricamente los chinos realizaron menos pruebas de misiles intercontinentales que otras potencias nucleares. Creo que eso era una decisión política y que ahora esa política cambió”, señaló al diario The New York Times.

La reacción internacional fue inmediata.

Nueva Zelanda informó que recibió una notificación previa de Beijing apenas unas horas antes del lanzamiento, aunque igualmente condenó la prueba.

“El hecho de que China haya realizado el ensayo pocas horas después de notificarnos es preocupante”, afirmó el ministro de Relaciones Exteriores neozelandés, Winston Peters.

Australia también expresó preocupación. La ministra de Relaciones Exteriores, Penny Wong, advirtió que este tipo de actividades “socavan la estabilidad regional”.

El ensayo coincidió además con la firma de un acuerdo de seguridad entre Australia y Fiyi, en el marco de la creciente competencia estratégica entre China, Estados Unidos y sus aliados por la influencia en las naciones insulares del Pacífico.

Taiwán condenó igualmente la prueba y aseguró que constituye un intento de Beijing de intimidar a la comunidad internacional. En los últimos años, la isla ha denunciado repetidas maniobras militares chinas en sus alrededores.

La OTAN también reaccionó. Su secretario general, Mark Rutte, afirmó que el lanzamiento demuestra que los países occidentales no pueden ser ingenuos respecto a la expansión militar china.

“Los acontecimientos en la región del Pacífico también son relevantes para la región transatlántica”, sostuvo Rutte antes de una cumbre de la alianza celebrada en Turquía.

La prueba se suma a una serie de señales que reflejan el acelerado fortalecimiento militar de China y el creciente nerviosismo internacional respecto de sus capacidades nucleares y su papel en el equilibrio estratégico global.

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