Itongadol/Agencia AJN.- Eitan Horn, argentino-israelí liberado del cautiverio de Hamás tras pasar 738 días secuestrado en Gaza, reveló en una entrevista especial que el fútbol se convirtió en una de las herramientas que lo ayudaron a resistir durante su encierro. “En cautiverio repasaba en mi cabeza todas las selecciones argentinas de los Mundiales”, contó.
Horn, de 39 años, emigró a Israel desde Argentina en 2002, siguiendo los pasos de sus hermanos Amos e Iair. Residente de Kfar Saba y ferviente hincha de Hapoel Be’er Sheva, explicó que el vínculo de los argentinos con el fútbol trasciende el deporte.
“No existe un argentino que no se interese por el fútbol. Incluso quien no sigue un club ni sabe nada del tema, cuando juega la selección o hay un gran torneo, todo el país se detiene”, afirmó.
Antes de ser secuestrado, Horn asistía regularmente a los partidos de Hapoel Be’er Sheva. Tras su liberación, volvió a las tribunas, aunque ahora con una notoriedad que no tenía antes. “En el estadio Teddy los hinchas de Beitar Jerusalem gritan: ‘Ahí están los hermanos, los secuestrados’. Tengo que aprender a vivir con eso”, relató.
El mes pasado, él y su hermano Iair —liberado tras 498 días de cautiverio— participaron en la ceremonia de entrega de medallas cuando Hapoel Be’er Sheva conquistó su sexto campeonato nacional. “Después de los dos años que pasé, poder celebrar un título con mi familia y los jugadores es simplemente un sueño”, expresó.
Horn aseguró que el fútbol ocupó un lugar central en su vida antes del secuestro y que, paradójicamente, también se volvió fundamental durante el cautiverio. “El fútbol era un universo alternativo al que podía escapar mentalmente”, explicó.
Recordó además algunas conversaciones con sus captores sobre la selección argentina. “Les preguntamos quién había ganado la Copa América. No sabían. No nos respondían”, señaló. Según contó, sus secuestradores diferenciaban entre quienes habían nacido en Israel y quienes habían inmigrado desde otros países. “A mí no me golpearon desde el momento en que me secuestraron. Eso no significa que me quisieran, pero quizá pensaban: ‘Bueno, él es argentino’”, dijo.
Con el paso de los meses, Horn llegó a considerar la posibilidad de seguir cautivo hasta el próximo Mundial. Sin embargo, aseguró que no estaba dispuesto a perderse el torneo. “Les decía que todo estaba muy bien, pero hasta el Mundial. O me ponen una televisión o se termina la historia”, recordó entre risas.
Al aclarar aquella frase, enfatizó que nunca pensó en quitarse la vida. “Jamás pensé en suicidarme. Mi fortaleza siempre estuvo en la cabeza, no en lo físico”, afirmó.
Según explicó, durante los dos años de cautiverio desarrolló mecanismos psicológicos para resistir. “Empecé a trabajar en mi salida mientras todavía estaba allí. Me hice mi propia terapia psicológica. Procesé las cosas. Parte de sobrevivir fue crear una realidad y unos pensamientos, aunque fueran imaginarios, que me ayudaran a seguir adelante”, concluyó.

